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El Obispo y el Vicario General visitan la Misión de Cochabamba

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¡¡¡UNA VISITA INOLVIDABLE!!!

Emprendemos nuestro viaje con ilusión y esperanza hacia la misión de Cochabamba. Ya en la fila de embarque en Madrid, unos cochabambinos nos hablan que conocen la misión y sus hijos se educan en uno de nuestros colegios. Nos anima el saber que vamos hacia algo popular, y nos entusiasma ser conocidos por ser transmisores de la fe, educando a los niños de Cochabamba.

En el aeropuerto de Cochabamba, nos esperaban D. Jesús Moreno, D. Francisco Sánchez, D. Alejandro D´Arbelles y D. Esteban Barahona. El recibimiento, a las 4 de la mañana, anunciaba la alegría que nos esperaba en la visita a la misión, ya que nos recibieron con un gran cartel de bienvenidos y una catequista vestida con el traje regional. Nos fundimos en un gran abrazo de esperanza para compartir juntos estos días de encuentro fraterno. Y deseando una feliz estancia, una cochabambina nos regaló el sombrero cochabambino, símbolo de acogida.

Seguimos el día, acompañando a los sacerdotes en las dos eucaristías diarias en el templo del Pilar y en la parroquia de Santa Mónica.

Después del desayuno, nos fuimos a disfrutar en las guarderías de la inocencia, afectividad, abrazos y besos de todos los niños/as que tienen mucho de la diócesis de Tarazona, ya que todos ellos son los beneficiarios de la campaña “Pon un niño en tu mesa”. GRACIAS A TODOS LOS SOCIOS COLABORADORES.

Al mediodía fuimos recibidos por el actual arzobispo de Cochabamba, Monseñor Oscar Aparicio, que nos agradeció la elección de su diócesis para llevar a cabo esta gran misión y el gran trabajo realizado fruto del esfuerzo y generosidad de todos los sacerdotes que van pasando por la misión. Don Eusebio, también le pidió que siguiera favoreciendo y respaldando esta colaboración, aplaudida siempre por su antecesor Mons. Tito Solari.

Por la tarde, después de un descanso merecido tras el largo viaje, nos reunimos con los sacerdotes de la misión, para compartir la jornada y presentar el plan de trabajo en la visita. Allí reunidos, vimos que en la casa parroquial, ya que sonaba el timbre continuamente, se sigue el trabajo pastoral de acoger a los que solicitan ayuda económica, (llega un matrimonio que se ofrece para ser catequista, una señora que pide ayuda para ser rescatada de la cárcel, una madre para pagar la matrícula escolar de sus hijos…..

Cenamos productos aragoneses, traídos de nuestra zona turiasonense para compartir con los hermanos de la misión. Y que Cochabamba tuviera un poco más de gusto aragonés.

El jueves, después del rezo de laudes, a las 6.15h, salimos a celebrar la eucaristía, como todos los días. Y después del desayuno visitamos en primer lugar los proyectos de la Institución Educativa “Wiñay Mujo”, que significa “crece semilla”, dedicada a la atención médica y servicios de odontología para más de 750 niños, provenientes de trece barrios de la ciudad de Cochabamba.

En el colegio de Santa Mónica, propiedad de nuestra parroquia y gestionado por los hermanos Maristas, nos recibieron los 15 profesores que atienden a más de 223 niños, mostrándonos la preocupación de impartir también la educación secundaria, para que los estudiantes no se vayan a otros colegios que ofrecen desde infancia a secundaria.

En el Colegio Santiago, también parroquial y dirigido por los Hermanos Maristas, vimos la enorme colaboración de la asociación de padres con el mantenimiento y desarrollo del colegio, para que todo sea en beneficio de la educación integral de sus hijos. Agradecemos a los Hermanos maristas, su enorme trabajo en los colegios y su constante preocupación por el bien de los estudiantes, sin ellos sería imposible el gobierno de los colegios. Este colegio parroquial, que acoge a 443 estudiantes con tres aulas, nos mostró la necesidad de la construcción de un muro para resguardar la seguridad de los estudiantes.

El obispo se comprometió en todo momento a colaborar y estudiar todas las necesidades mostradas para el bien de los colegios y el progreso espiritual, humano e intelectual de todos los que ponen su confianza en nuestros colegios.

La directora del Colegio de Santiago, nos mostró su interés en que extendiéramos su agradecimiento a la diócesis de Tarazona, que ha sido la promotora de todos estos centros educativos, y que se promocione a su vez esta zona del barrio de Cochabamba por la presencia de este Colegio. Agradecen también la presencia de los sacerdotes como hombres de fe, que les acompañan muchos días, desde el saludo de la bandera, oraciones, eucaristías, presencia diaria con ganas de conquistar por medio de la fe y muchas más cosas…

Preciosos colegios, donde abundan los mensajes “para educar a los niños hay que amarlos a todos por igual”, “todo a Jesús por María y todo a María para Jesús” y “para educar hay que amar”.

Después de la comida, fuimos a la parroquia de Santa Mónica, para bendecir una custodia que les llevamos de España y colaborar con la iniciativa de tener adoración eucarística todos los jueves en la parroquia. Un buen grupo de feligreses nos acompañaron ante el Señor, motor y centro de toda la vida pastoral de esta comunidad.

Seguidamente visitamos el Centro de Integración Educacional J. Usera, regido por las hermanas del Amor de Dios, donde los niños en sus aulas nos acogieron con el canto precioso de “Bienvenidos a los que vienen en el nombre del Señor”. Tocamos con ellos en la clase de música, la zampoña, instrumento folklórico de viento, de origen andino y la directora del centro, nos expuso la intención de instalar una sala de informática con un total de cuatro ordenadores. A la vez que en agradecimiento la comunidad nos comunicó que se “sienten muy bendecidas y acompañadas por los sacerdotes de la diócesis”.

Por la noche nos reunimos en las instalaciones del Colegio Santa Mónica con los dos grupos de Acción Social de la parroquia. Nos mostraron cuál es su labor, y pudimos comprobar como en sus atenciones y trabajos reflejan el mejor rostro de la Iglesia, la caridad hacia los más pobres y desvalidos de la sociedad. Manifestaron su ilusión por seguir en esta tarea, ayudando a todo aquel que en situación de necesidad solicite su amparo. Nos obsequiaron con un chocolate y una pasta de queso tradicional de Cochabamba.

El viernes a la mañana, después del rezo de laúdes, misa y desayuno, como todos los días, visitamos las aulas y el equipo directivo de la educación secundaria en el Colegio del Pilar.

Al mediodía, en la casa parroquial tuvimos la visita de Monseñor Tito Solari, arzobispo emérito de Cochabamba, con el que compartimos la comida e impresiones hacia nuestra misión. Siendo ya emérito, nos transmitió lo que ha valorado siempre, la generosidad de la diócesis de Tarazona y la disponibilidad de todos los sacerdotes que por ella han pasado. Según él, en su experiencia como arzobispo, ha podido comprobar la integración de los sacerdotes turiasonenses en el clero de Cochabamba.

Por la tarde, hemos vuelto a nuestro Colegio del Pilar, para visitar las aulas y el equipo directivo de educación primaria. La directora nos ha vuelto a recordar la estrecha relación con todos los sacerdotes que por allí han pasado, el buen trabajo que han realizado y la alegría de la presencia de los sacerdotes jóvenes en la persona de D. Esteban Barahona y D. Alejandro D´Arbelles y de los que ya son parte del centro, por su experiencia y estancia, D. Jesús Moreno, D. Francisco Sánchez.

Al final del día, en los salones parroquiales de Santa Mónica, asistimos al Festival de todos los grupos que participan en la parroquia, desde los monaguillos, jóvenes, grupos de Acción Social, religiosas, oración, estudio de la Biblia, encuentros matrimoniales…. Una preciosa fiesta de fe, reflejada en colorido, alegría, música, poesías, bailes, trajes regionales……todo era poco para agradecer a la diócesis de Tarazona, en la

persona del Sr. Obispo, toda la ayuda personal, humana y económica llegada de nuestra diócesis. Compartimos postres típicos de Cochabamba y nosotros les obsequiamos con turrones y productos aragoneses.

El sábado, nuestra primera salida fue para hacer la compra semanal al mercado. Allí descubrimos la gran variedad de frutas y verduras que regala la tierra de Cochabamba como bendición de Dios, para sacar muchas familias adelante.

Después visitamos la asociación “Talitha Kumi”, de la parroquia de Santa Mónica y mantenida por la parroquia de Santo Tomás, Apóstol, de la diócesis de Segovia. Una gran labor de atención a 91 familias de la parroquia, de las que el 90% son familias desestructuradas. En la asociación reciben educación, asistencia médica y odontología y las madres, reciben formación administrativa. El interés de esta asociación es el que las mujeres vuelvan a levantarse tras las caídas de la vida, que vean que es posible volver a ser valoradas, respetadas, el integrarse de nuevo en la sociedad. El que oigan en la asociación ¡levántate, anda! tu puedes…

Seguidamente fuimos a comer con las Hermanas del Amor de Dios, donde nos deleitaron con una buena comida al aire libre y con una sabrosa tertulia de gran humor y risas, compartiendo una bonita convivencia fraterna.

La tarde la comenzamos con una reunión del Consejo Parroquial de Santa Mónica, donde cada grupo que construye la vida pastoral explicó su trabajo y comunicó sus proyectos e ilusiones para el curso recién empezado en Cochabamba. D. Eusebio les agradeció el trabajo que prestan desinteresadamente y les insistió en la idea que reconozcan y se sientan parte de la Iglesia, les decía “somos todos Iglesia, y vuestro trabajo es necesario e imprescindible, cada uno en la parcela que el Señor le llama para la construcción del Reino de Dios, según el don y la vocación regalada por el Padre Dios”. Animó también a todo el consejo junto a los sacerdotes, a que se trabaje en la pastoral familiar, porque de la familia salen las vocaciones y en la familia se recibe la fe. A la vez que transmitió la preocupación del trabajo con los jóvenes, para que descubran como una necesidad el encuentro con el Señor en la eucaristía y la celebración de la fe en la parroquia y dentro de la vida de la Iglesia.

En el templo del Centro Profesional, celebramos la eucaristía, agradeciendo de nuevo el obispo la acogida a los sacerdotes que vienen a estar con vosotros y participar de vuestras alegrías y penas.

El domingo, el día del Señor, dedicamos la jornada a la celebración de la eucaristía, en las capillas del Pilar, Santiago y por la tarde en la parroquia de Santa Mónica. Desayunamos con la comunidad de las Hermanas de Santa Ana, que atienden en su casa a mujeres maltratadas y les enseñan a confeccionar, además de toda colaboración pastoral. En las eucaristías, presididas por el Sr. Obispo, se vivió como un hermanamiento la unión entre la parroquia de Santa Mónica, con sus capillas y la diócesis de Tarazona. Los feligreses habían sido convocados para recibir en la Santa Misa dominical al Sr. Obispo de nuestra diócesis. Disfrutamos mucho al ver como la gente acoge las palabras de agradecimiento y también como sonríen e incluso aplauden al recordar los nombres de todos los sacerdotes que por sus vidas han ido pasando, ayudándoles en todos momentos desde la fe a caminar por la senda del Evangelio de Jesucristo. Celebraciones que nos llaman la atención por la cantidad de niños, los matrimonios jóvenes, y por la devoción de recibir la bendición con el agua bendita al final de la eucaristía. Y no sólo la bendición para ellos, sino que traen, objetos (rosarios, peluches, fotografías, cruces, Vírgenes…), que deben también ser bendecidos. Este día, se celebraba también en Cochabamba el Referendum Constitucional y se prohíbe la circulación, pero tuvimos la suerte de obtener un permiso para conducir y poder así acudir a todas las capillas en coche, sino hubiera sido imposible, por la distancia, para ir andando.

Visitamos, también el domingo, la comunidad de las Hermanas de San José, que nos recibieron con el canto “Qué suerte es tener un corazón sin puertas, qué suerte es tener las manos siempre abiertas…”. Nos obsequiaron con una buena comida, y compartimos con ellas todo el trabajo parroquial que realizan, para la extensión del Reino de Dios en esta tierra de Cochabamba, colaborando con nuestra parroquia.

El lunes, tuvimos la eucaristía solemne en la Capilla de Santa Ana, misa cantada por las Hermanas del Amor de Dios, que se ocupan de la pastoral en esta capilla. Asistimos, seguidamente, a la apertura del curso en el Centro Profesional, donde animamos a los jóvenes a forjarse un futuro profesional bueno, para crecer como verdaderos profesionales sabiendo un oficio y ocupar un buen lugar en el mundo laboral.

La tarde del lunes y el martes lo dedicamos para despedir a tantas personas que se acercan a la casa parroquial, para agradecer la visita, para traer recuerdos a los sacerdotes que ya han vuelto a España después de trabajar en la misión, para agradecer a la diócesis de Tarazona la generosidad por el envío de los sacerdotes y por todas las aportaciones económicas que se envían por todos los feligreses de la diócesis.

Tuvimos también momentos para despedir a nuestros hermanos diocesanos que forman ahora la comunidad de Cochabamba, y sobre todo, agradecerles estos días que se nos han quedado cortos para saborear y disfrutar de toda la misión y expresar la bonita experiencia de querer volver a repetirla.

Han sido días inolvidables que resulta difícil plasmar por escrito, porque el corazón se llena de rostros, de sonrisas, de lágrimas, de miradas tristes y miradas con esperanza, de personas agradecidas, de personas que todos los acontecimientos los viven como Bendición de Dios y sobre todo hombres y mujeres de fe, que nos dan ejemplo de lo que es necesario para vivir y sobre todo para encontrarse con Dios, una vida sencilla y humilde.

Gracias, a la ejemplar y estrecha colaboración entre nuestra misión y los Hermanos Maristas, las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, las Hermanas de San José y las Hermanas del Amor de Dios. Y también a Dª Miriam, la señora que atiende a nuestros sacerdotes en la casa parroquial y nos atendió divinamente.

Por eso gracias a D. Jesús Moreno, D. Francisco Sánchez, D. Alejandro D´Arbelles y a D. Esteban Barahona, por su entrega generosa en la misión, por todo el trabajo que realizan y porque estos días nos han hecho sentir como en nuestra propia casa, haciendo de este viaje, días inolvidables, donde ha reinado el entendimiento, la fraternidad sacerdotal, el cariño, la sencillez, el servicio y la ternura de descubrir la mano amorosa de Dios que sigue derramando su Bendición hacia los más pobres y necesitados.

Gracias a Dios, que nos ha regalado esta experiencia y que nuestra madre la Virgen de Urkupiña, patrona de Cochabamba, siga bendiciendo esta tierra con su amor maternal.

Con un agradecimiento y abrazo fuerte para todos, pues todos habéis trabajado física, moral o espiritualmente en Cochabamba con vuestro esfuerzo e interés, os saludamos.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR. Obispo de Tarazona.

Javier Bernal Gimeno, Vicario General.
 
 
 
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