INICIO   ·       
DIÓCESIS   ·       
SR. OBISPO   ·       
CATEDRAL   ·       
DELEGACIONES   ·       
GUÍA DIOCESANA   ·       
HOJA DIOCESANA   ·       
GALERÍA   ·       
ENLACES   ·       
CONTACTAR   ·       

 
   
   

ACTUALIDAD

Santo Padre
Plan Diocesano de Pastoral
Iglesia en Aragon
Caritas Diocesana de Tarazona
Año de la Misericordia


 

- Síguenos en las redes sociales -

Facebook Twitter Flickr Ivoox Youtube Issuu

 
Lectio Diaria. Miércoles, 4 de enero de 2017

ACTUALIDAD

 

Lectio Divina. Miércoles (4-enero-2017)


Los primeros discípulos conocen a Jesús “estando con Él”. En el desierto Jesús no podía ofrecerles nada. “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza”.  Pero les ofrece algo mejor: “su persona”. Y les impactó tanto que “se quedaron con Él”. Juan, que escribe su evangelio siendo ya anciano, no ha olvidado esa hora, la más bonita de tantas horas vividas en casi cien años: “las cuatro de la tarde”. El discípulo amado no ha olvidado el encanto de su mirada, la dulzura de su voz, la presión de su mano, el latido de su corazón y el estremecimiento de su ser al pronunciar su nombre.



1.- Ambientación.

Señor, yo quiero acercarme hoy al evangelio “con ojos de enamorado”. Sólo así se puedo leer este evangelio escrito por el discípulo a “quien Jesús tanto quería”. Sólo si quiero  iniciar con Juan “un camino de amor” podré  entenderlo. Este evangelio no está escrito para personas superficiales. Dame la gracia, Señor, de contemplarlo en profundidad.



2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios». Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?» Les respondió: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías" (que quiere decir ´el ungido´). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él su mirada, le dijo: "Tu eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás (que significa Pedro, es decir, "roca")


3.- Qué dice el texto.


Meditación-Reflexión.

        Lo que verdaderamente cambia a una persona, la transforma, la enriquece y le hace crecer es otra persona. ¿qué diremos del encuentro de una persona con la persona de Jesús? Algo inefable, misterioso, fascinante debió ocurrirles a estos discípulos que, estando en el puro desierto, a medida que el sol se ocultaba por las montañas de Judea, más difícil les resultaba arrancarse de la persona de Jesús que acababan de conocer.“Y se quedaron con Él”. Se quedaron fascinados, embobados, entusiasmados de la persona de Jesús. Y, llenos de ese entusiasmo, fueron a contar a otros lo que les había sucedido. Eso es la auténtica manera de evangelizar.


Palabra del Papa.

La palabra "Cristo" (Mesías) significa "el Ungido". La humanidad de Jesús está insertada, mediante la unidad del Hijo con el Padre, en la comunión con el Espíritu Santo y, así, es "ungida" de una manera única, y penetrada por el Espíritu Santo. Lo que había sucedido en los reyes y sacerdotes del Antiguo Testamento de modo simbólico en la unción con aceite, con la que se les establecía en su ministerio, sucede en Jesús en toda su realidad: su humanidad es penetrada por la fuerza del Espíritu Santo. Cuanto más nos unimos a Cristo, más somos colmados por su Espíritu, por el Espíritu Santo. Nos llamamos "cristianos", "ungidos", personas que pertenecen a Cristo y por eso participan en su unción, son tocadas por su Espíritu. No quiero sólo llamarme cristiano, sino que quiero serlo, decía san Ignacio de Antioquía. Y pidamos al Señor para que no sólo nos llamemos cristianos, sino que lo seamos verdaderamente cada vez más. (Benedicto XVI, 21 de abril de 2011).


Propósito

Si yo he ha experimentado el amor de Dios en mi alma, tratar que los que viven cerca de mí  puedan gozar de este maravilloso encuentro.



Diálogo con Cristo

Gracias por permitirme encontrarte en esta oración. Ahora, Señor y Padre mío, no dejes que me encandile con las tentaciones del mundo. Realmente quiero responder a tu llamado y cumplir cabalmente tu voluntad, aunque me cueste. Permite que mi testimonio de vida sea un puente para que otros también te sepan buscar y encontrar.

 
ACTUALIDAD descargar archivo en PDF
 
 
AGENDA
 
BUSCADOR


 

Lectio Divina para cada día
Comentario Dominical
Los Salmos, por Raúl Romero
Encuentros con Jesús y al vivo
Misión de Cochabamba, Bolivia
Seminario Diocesano

 

   
         
   
| AVISO LEGAL |           Plaza de Palacio, 1- 50500 Tarazona (Zaragoza) España - Teléfono: 976640800 - obispado@diocesistarazona.org          diseño y alojamiento GIGA DIGITAL