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La sangre de Cristo derramada por muchos
¿Por qué por muchos y no por todos?

ACTUALIDAD

 
Este primer domingo de Cuaresma comenzamos a utilizar en la celebración de la Misa la tercera edición del Misal Romano en lengua española. Tal vez la novedad que más llamará nuestra atención son las palabras de la consagración del cáliz. Hasta ahora eran: Tomad y bebed todo de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía. A partir de hoy escucharemos la misma fórmula con el cambio de las palabras que antes hemos destacado en negrita, por estas otras: por vosotros y por muchos.

Tras el Concilio Vaticano II se tradujeron los textos latinos del Misal reformado por el beato papa Pablo VI para poder ser usados en las Misas con el pueblo en lengua vernácula. Las palabras latinas del Misal son: pro vobis et pro multis (por vosotros y por muchos). En algunas lenguas, como fue el caso del español, se tradujo la expresión pro multis por la frase: por todos los hombres. Exponemos brevemente los motivos de este cambio.

Fidelidad al texto bíblico

Nos puede parecer que, con este cambio, damos a las palabras de la consagración del vino un sentido restrictivo, traduciendo literalmente la frase del Misal de Concilio Vaticano II; pero nada más lejos de esta interpretación. Desde un punto de vista bíblico y teológico no cabe la menor duda de que Cristo murió por todos los hombres. La liturgia romana cuando establece las palabras de la institución con las que se consagra el vino ha unido las dos versiones bíblicas que nos la presentan. Por una parte, en Mateo (26,28) y Marcos (14, 24) el texto pone en boca de Jesús: Ésta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos; por otra parte, la versión de Lucas (22, 20): Mi sangre que es derramada por vosotros y, asimismo, Pablo (1 Corintios 11, 24): que se entrega por vosotros. Reuniendo estas dos tradiciones se forma la frase: por vosotros y por muchos. De esta forma somos fieles a la palabra de Dios y a las palabras que Jesús pronunció en la Última Cena.

Ecumenismo

La traducción por muchos, en los textos de Mateo y Marcos, es común en la casi totalidad de versiones bíblicas modernas, tanto católicas como protestantes. Por otra parte, las anáforas de los diversos ritos orientales, es decir las plegarias eucarísticas, ya sea en griego, siríaco, armenio, idiomas eslavos, etc., contienen en sus respectivas lenguas el equivalente del latín pro multis.

Libertad humana para aceptar la salvación

Cristo murió por todos y a todos ofrece la salvación; pero el hombre es libre de aceptarla. La salvación no es algo mecánico, sin el deseo o la participación voluntaria de cada uno. El creyente es invitado a aceptar por la fe el don que le es ofrecido y a recibir la vida sobrenatural que le es dada; pero, el respeto de Dios hacia el hombre y su libertad, deja abierta la posibilidad del rechazo. Es lo que  Santo Tomás de Aquino afirma: la Pasión de Cristo fue suficiente para todos y de su eficacia se aprovecharon muchos.

Impulso Misionero

Finalmente, esta expresión nos plantea un reto misionero. La salvación de Cristo que es para todos debe ser también nuestra responsabilidad. Así lo expresa el papa Benedicto en su explicación sobre este cambio: En la sociedad actual tenemos la sensación de no ser en absoluto «muchos», sino muy pocos, una pequeña multitud, que se reduce continuamente. Pero no, somos «muchos»: «Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lengua», dice el Apocalipsis de Juan (Ap 7,9). Nosotros somos muchos y representamos a todos. Así, ambas palabras, «muchos» y «todos» van juntas y se relacionan una con otra en la responsabilidad y en la promesa.

Acojamos la nueva edición del Misal como un regalo que la Iglesia nos hace y como un impulso para profundizar en la vivencia de la Eucaristía, cumbre y fuente de la vida cristiana y signo de la comunión eclesial.
 
 
 
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