INICIO   ·       
DIÓCESIS   ·       
SR. OBISPO   ·       
CATEDRAL   ·       
DELEGACIONES   ·       
GUÍA DIOCESANA   ·       
HOJA DIOCESANA   ·       
GALERÍA   ·       
ENLACES   ·       
CONTACTAR   ·       

 
   
   

ACTUALIDAD

Santo Padre
Plan Diocesano de Pastoral
Iglesia en Aragon
Caritas Diocesana de Tarazona
Año de la Misericordia


 

- Síguenos en las redes sociales -

Facebook Twitter Flickr Ivoox Youtube Issuu

 
ENCUENTROS CON JESÚS EN EL EVANGELIO Y AL VIVO 3

ACTUALIDAD

 
ENCUENTRO DE JESÚS CON ZAQUEO…

Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».

Seguimos el esquema que hemos elegido para todos los encuentros.

1.- Buscar a Jesús.

Publicano es un pecador público que se prestaba a recaudar dinero para Roma. Normalmente cobraban más de lo que Roma exigía y los judíos los tenían por pecadores públicos. Eran considerados como la escoria del pueblo. Nadie les saludaba, con nadie tenían amistad, todo el mundo los despreciaba. Tenía dinero, pero sólo dinero: ni amigos, ni vida social. Con todo tenía algo bueno: Quería ver a Jesús. Y lo deseaba de corazón.

No era nada fácil para él porque, al pasar entre la gente, todos le insultaban. Y, al ser pequeño de estatura, tuvo que subirse a un árbol para verlo. Imaginemos las risas de la gente. Y los insultos: enano, pequeñajo, más te valdría dejar el cargo que tienes...Pero él no estaba contento con la vida que llevaba, no le llenaba, no le satisfacía…

Nosotros, cuando nos duelen las muelas vamos al dentista. Y si nos duelen los oídos vamos al otorrino; si no vemos bien, al oculista; y si tenemos problemas de corazón al cardiólogo. Pero ¿Dónde acudir cuando nos duele el alma, cuando la autoestima la tenemos por los suelos, cuando no encontramos sentido a la vida?  Como Zaqueo, debemos buscar a Jesús. 

2.- Contrastar la vida con el evangelio.

¿Y qué hace Jesús? Observemos los verbos que emplea.



  1. Jesús le mira. Antes de que Zaqueo mirara a Jesús, Zaqueo se sintió mirado... Y, como dice San Juan de la Cruz, el mirar de Dios es amar. Se sintió amado por Jesús antes de que Zaqueo lo viera. Jesús siempre nos sorprende y nos lleva la delantera. Pero el más sorprendido fue Zaqueo. Cuando nadie le quería ver, Jesús le miró.

  2. Le llamó por su nombre: Zaqueo baja. Qué impresión le debió de dar. Hacía mucho tiempo que nadie le llamaba por su nombre. Le decían de todo: ladrón, corrupto, sinvergüenza, malvado... Para Jesús ese hombre tiene un nombre: Zaqueo. Y, al llamarlo por su nombre, le restituye su dignidad.

  3. Se invitó a comer en su casa. Hoy debo hospedarme en tu casa. El invitar a uno a comer era signo de amistad, pero el invitarse a comer,    sólo se hacía cuando había una enorme  amistad. Zaqueo bajó loco de alegría...Notemos que Jesús, al invitarse a comer, sabía que se exponía a las críticas de los fariseos que tenían prohibido comer en casa de pecadores. Perdía su prestigio de profeta, pero se ganaba a una persona. .


Notemos que Jesús no le ha dicho nada de su situación: no le ha echado en cara su pecado, no le ha exigido como condición devolver el dinero robado. Simplemente se ha dedicado a amarle y darle toda su confianza...Lo demás vendrá solo.

¿Cómo reacciona  Zaqueo?



  1. Se pone en pie. Hacía mucho tiempo que iba encorvado, con la cabeza baja, se sentía una piltrafa de hombre. Se levanta el hombre con sus derechos, su dignidad, sus posibilidades de ser persona...

  2. La mitad de lo que tengo lo doy a los pobres. Y doy cuatro veces más de lo que he defraudado. Se ha dicho que, cuando Dios entra por la puerta, los dineros salen por la ventana.

  3. Se sintió feliz. Lo contrario del joven rico. Con Jesús había descubierto que la riqueza no da la felicidad. La felicidad no está fuera de nosotros sino dentro del corazón. No hay mayor riqueza que un corazón lleno de Dios. .


Termina: Hoy ha llegado la salvación a esta casa. La salvación es la salud total, de alma y cuerpo.

El Hijo del hombre ha venido a buscar lo que se daba por perdido.

Jesús no da nunca a nadie por perdido.

Los padres: nunca deben dar a ningún hijo por perdido. No cortar el diálogo con ellos. .

Los maestros: No decir: con este alumno no se puede hacer nada...

Los sacerdotes: No dar por perdidos a los feligreses que  no vienen a Misa. A ninguna persona, sea de la religión que sea, del partido político que sea, de la Nación que sea, se le puede negar el  derecho de ser hijo amado de Dios.

Preguntas:

1) ¿Tengo prejuicios sobre las personas? ¿Las juzgo y las condeno por las cosas externas que hacen? ¿Me fijo en la cizaña que hay en el campo del hermano sin caer en la cuenta de que en mi corazón no todo es trigo limpio?

2) ¿Me importa que las personas se realicen como personas? ¿Caigo en la cuenta de que nadie es nada si no es amada por alguien? ¿Sé cambiar las leyes por amor?

3) ¿A qué personas con quienes tengo trato ya las doy por perdidas?

3.- Compromiso.

        Este encuentro con Jesús me exige un cambio. Cuando Jesús se encontró con Zaqueo estaba pensando en tantos Zaqueos que se acercarían al evangelio a través de los siglos. Hoy me sale a mí al encuentro y descubre las carencias, los vacíos, las limitaciones que hay en mí. Se invita a comer en mi casa, me ofrece su cariño y amistad. Y espera de mí un cambio…

Tal vez yo mismo estoy dando por perdida mi alegría de antes, mi ilusión de antes, mi amor de antes. Tal vez las personas a quienes sirvo, esperan más de mí. Ese Zaqueo infeliz,, insatisfecho, que hay dentro de mí debe cambiar, en este encuentro al vivo con Jesús,  por un Zaqueo radiante, gozoso, agradecido.

4.- Mirar sólo a Jesús.

        Está claro que, una vez que Zaqueo tiene el encuentro con Jesús, a Zaqueo ya sólo le interesó Jesús. Las riquezas, significativamente, reducidas, ya pasa a segundo término y las emplea en atender a las familias que antes ha defraudado. Lo que le anima, le seduce, le cautiva, llena su vida y le da ilusión, ya no son las cosas sino la  apersona de Jesús. Y aquello que le motiva a vencer las críticas de los fariseos ya no le afectan después de tener a Jesús en su vida. Para Zaqueo, Jesús es lo más importante de su vida. No lo cambiaría por nada. Si antes soñaba con tener más dinero, cómo multiplicar ese dinero, ahora sólo sueña en Jesús. El encuentro con Jesús es lo más grande, lo más hermoso, lo más bonito que ha ocurrido en su vida.

 
ACTUALIDAD descargar archivo en PDF
 
 
AGENDA
 
BUSCADOR


 

Lectio Divina para cada día
Comentario Dominical
Los Salmos, por Raúl Romero
Encuentros con Jesús y al vivo
Misión de Cochabamba, Bolivia
Seminario Diocesano

 

   
         
   
| AVISO LEGAL |           Plaza de Palacio, 1- 50500 Tarazona (Zaragoza) España - Teléfono: 976640800 - obispado@diocesistarazona.org          diseño y alojamiento GIGA DIGITAL