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23-07-2017
Las Comunidades Cristianas se nutren de la Palabra de Dios.
Domingo XVI del Tiempo Ordinario. Ciclo A

ACTUALIDAD

 
Como todas las parábolas se trata de un relato completamente inofensivo por sí mismo, pero que, descubriendo la intención del que la relata, puede llevarnos a una reflexión muy seria sobre la manera que tenemos de catalogar a las personas en dos categorías excluyentes: buenos y malos. (Fray Marcos).



Evangelio Juan 14, 5-21: En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.

El les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”.

Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.

Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».




Una preciosa parábola contra la intolerancia. Cuando el Papa Francisco regresaba a Roma después del encuentro con los jóvenes en Río, un periodista le pregunta en el avión: por los “gays”. Y el Papa responde: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?. Una respuesta que dio la vuelta al mundo.

1.– UN SOLO CAMPO. Un error bastante frecuente es el creer que hay dos campos distintos: el del trigo y el de la cizaña. El del trigo es el de los buenos y el de la cizaña el de los malos. El trigo y la cizaña, el bien y el mal están en un mismo campo: el campo de nuestro propio corazón. ¿Quién puede decir que es trigo limpio? El mismo Pablo sentía esta lucha cuando decía:” No hago lo bueno que deseo sino que obro lo malo que no deseo” (Ro. 7,19) Y termina diciendo: !Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?. (v.24). Lo importante es aceptarnos como somos: con nuestro trigo y nuestra cizaña; con nuestras bondades y nuestras miserias; con nuestros aciertos y nuestros fracasos. Por el hecho de ser “criaturas” somos limitados.

2.- DOS MIRADAS. Podemos fijarnos en el trigo, en lo bueno que hay en cada uno de nosotros, en las posibilidades y capacidades de cada persona, en lo que puede ser . El hombre, por definición, es lo que no es y está llamado a ser. Cuando ponemos la mirada positiva en la persona, le incentivamos, le damos seguridad, le ayudamos a crecer, a realizarse como persona, a creer en sí misma. Los lirios en primavera crecen con la caricia del sol, del aire y del agua. Y las personas crecemos con la caricia del amor. Pero podemos fijarnos en lo negativo, en la cizaña, en lo malo que ha sido, en lo malo que es y en lo malo que puede ser esa persona. Entonces anulamos a la persona. De hecho, matamos a una persona cuando decimos: yo de esta persona no espero nada. Pensemos que Dios jamás nos mira con una mirada negativa.

3.– UNA PREGUNTA Y UNA RESPUESTA. La pregunta es de los hombres. La respuesta es de Dios. Pregunta de los criados: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Respuesta de Jesús: NO. Lo lógico sería que se ordenara arrancar la cizaña en cuanto se descubriera en el trigo, para que no disminuyera la cosecha. Pero resulta que contra toda lógica el amo ordena a los criados que no arranquen la cizaña, sino que la dejen crecer con el trigo. Este quiebro, es el que debe hacernos pensar. No es que el dueño del campo se haya vuelto loco, es que el que relata la parábola quiere hacernos ver que otra visión de la realidad es posible y plausible. La razón profunda es la siguiente: “Podéis llevaros también el trigo”. A veces, por con afán de arrancar el mal de las personas, los que corrigen, lo han hecho tan mal que se han llevado el trigo de la persona, ha han anulado para siempre. Es posible que el trigo se apodere de la cizaña y el bien pueda vencer el mal.




PREGUNTAS

1.- ¿Estoy convencido de que, dentro de mi campo, hay también cizaña? ¿Soy consciente de mis limitaciones?

2.- ¿Sé mirar a las personas de una manera positiva y constructiva? ¿Cuándo? ¿Cuántas veces?

3.- ¿Qué me gusta más? ¿Arrancar o plantar? ¿Destruir o edificar? ¿Anular o hacer crecer?




LA VERDAD QUE NO CONDENA NO ES VERDAD

La verdad que condena no es verdad.

La verdad sólo libera.

La verdad que somete no es verdad.

La verdad sólo desata las cadenas.

La verdad que excluye no es verdad.

La verdad sólo reúne.

La verdad que se pone por encima
no es verdad.

La verdad sólo sirve.

La verdad que desconoce la verdad de otros no es verdad.

La verdad es sólo reconocimiento.

La verdad que no mira a los ojos a otras verdades no es verdad.

La verdad es sólo acogimiento sin temor.

La verdad que engendra dureza no es verdad.

La verdad es sólo amabilidad y ternura.

La verdad que desune no es verdad.

La verdad sólo unifica.

(M.CORBÍ)

 
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