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	<title>lorena, autor en Diócesis de Tarazona</title>
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	<description>Web de la Diócesis de Tarazona</description>
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		<title>Convenio de colaboración entre la DPZ, la diócesis de Tarazona y varias localidades para la restauración de bienes muebles e inmuebles, de patrimonio histórico artístico que se darrollará en los años 2017 y 2018</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/04/20/convenio-de-colaboracion-entre-la-diputacion-provincial-de-zaragoza-dpz-y-varias-localidades-de-la-diocesis-de-tarazona-para-la-restauracion-de-bienes-muebles-e-inmuebles-de-patrimonio-historico-art/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Apr 2018 11:09:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Convenios y subvenciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Convenio de colaboración entre la DPZ, la diócesis de Tarazona y varias localidades para la restauración de bienes muebles e inmuebles, de patrimonio histórico artístico que se desarrollará en los años 2017  y 2018. DESCARGA AQUÍ EL CONVENIO EN PDF</p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/04/20/convenio-de-colaboracion-entre-la-diputacion-provincial-de-zaragoza-dpz-y-varias-localidades-de-la-diocesis-de-tarazona-para-la-restauracion-de-bienes-muebles-e-inmuebles-de-patrimonio-historico-art/">Convenio de colaboración entre la DPZ, la diócesis de Tarazona y varias localidades para la restauración de bienes muebles e inmuebles, de patrimonio histórico artístico que se darrollará en los años 2017 y 2018</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Convenio de colaboración entre la DPZ, la diócesis de Tarazona y varias localidades para la restauración de bienes muebles e inmuebles, de patrimonio histórico artístico que se desarrollará en los años 2017  y 2018.</p>
<p><a href="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/sites/4/2018/04/convenio-dpz.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGA AQUÍ EL CONVENIO EN PDF</a></p>
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		<title>Día del Seminario 2017</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/dia-del-seminario-2017/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:58:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Seminario Diocesano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el Día del Seminario nos acercamos hasta vuestras parroquias y vuestras casas, cumpliendo ya el slogan de esta Jornada: “Cerca de Dios y de los hermanos”. Cerca de Dios es donde debemos estar siempre mientras nos preparamos para ser sacerdotes. Y desde ese día estaremos cerca vosotros, con vosotros pero siempre en la presencia [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/dia-del-seminario-2017/">Día del Seminario 2017</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En el Día del Seminario nos acercamos hasta vuestras parroquias y vuestras casas, cumpliendo ya el slogan de esta Jornada: “Cerca de Dios y de los hermanos”. Cerca de Dios es donde debemos estar siempre mientras nos preparamos para ser sacerdotes. Y desde ese día estaremos cerca vosotros, con vosotros pero siempre en la presencia y con la ayuda de Dios.</p>
<p>Vosotros, por vuestra parte, rezad por nosotros, para que seamos unos seminaristas buenos y luego unos santos sacerdotes a vuestro servicio. Queremos que nos veáis como “algo vuestro”, como “alguien para vosotros”. Sólo así podrá surgir el amor hacia aquellos que un día os acompañaremos en las celebraciones de vuestros pueblos.</p>
<p>Agradecemos vuestra ayuda económica para cubrir los gastos que generan este tiempo de formación y preparación en nuestro Seminario de Tarazona. Y agradecemos también vuestra acogida, cuando salimos a algunas de las parroquias o pueblos de la Diócesis y nos encontramos con vosotros. Gracias a todos.</p>
<p>Ahora nos vamos a presentar. Haz clic aquí para ver la foto con nuestro Obispo, D. Eusebio, y con nuestros Formadores. De izquierda a derecha : Henry, de Honduras (Curso 4º); Ángel de El Salvador (Curso Propedeútico); José Antonio de Honduras (Propedeútico); José Luis (Rector); D. Eusebio (Obispo); Rodrigo e Iván de Guatemala (Curso 3º); entre ambos P. Hernán (Superior Misioneros de Betania); Faustino (Tino) de Mallén (Preparatorio) y P. Raúl (P. Espiritual)</p>
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		<item>
		<title>Inauguración del Curso académico 2017/2018 en el CRETA</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/inauguracion-del-curso-academico-2017-2018-en-el-creta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:57:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Seminario Diocesano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El martes 24 de octubre, el Sr. Obispo, el Vicario General y el Rector del Seminario de la diócesis de Tarazona asistieron a la inauguración del Curso académico 2017/2018 en el CRETA. Acompañamos a nuestros seminaristas en este comienzo, asistiendo a la eucaristía y a los actos de la lección inaugural. Compartimos también comida con [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El martes 24 de octubre, el Sr. Obispo, el Vicario General y el Rector del Seminario de la diócesis de Tarazona asistieron a la inauguración del Curso académico 2017/2018 en el CRETA.</p>
<p>Acompañamos a nuestros seminaristas en este comienzo, asistiendo a la eucaristía y a los actos de la lección inaugural.</p>
<p>Compartimos también comida con los demás seminaristas de Aragón.</p>
<p>Seguimos pidiendo al dueño de la mies que envíe obreros a su mies e infunda la perseverancia y fidelidad en su vocación a nuestros seminaristas de Tarazona.</p>
<p>Javier Bernal.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1580 size-full" src="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/sites/4/2018/01/seminario20171102.jpg" alt="" width="450" height="1285" srcset="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/seminario20171102.jpg 450w, https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/seminario20171102-105x300.jpg 105w, https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/seminario20171102-359x1024.jpg 359w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
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		<item>
		<title>Jornada del enfermo en Cochabamba</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/jornada-del-enfermo-en-cochabamba/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:56:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Misión en Cochabamba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pasado 11 de febrero, la Iglesia celebró la XXV Jornada de oración por los enfermos y la Parroquia Santa Mónica de Cochabamba la celebramos con una Santa Misa y Unción de los enfermos dentro de la misma. A esta celebración acudieron los ancianitos que mes a mes participan de la Pastoral Social Parroquial así [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/jornada-del-enfermo-en-cochabamba/">Jornada del enfermo en Cochabamba</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 11 de febrero, la Iglesia celebró la XXV Jornada de oración por los enfermos y la Parroquia Santa Mónica de Cochabamba la celebramos con una Santa Misa y Unción de los enfermos dentro de la misma. A esta celebración acudieron los ancianitos que mes a mes participan de la Pastoral Social Parroquial así como varios hermanos que padecen alguna enfermedad. En medio de un ambiente de oración, fraternidad y confianza en el Señor nos unimos todos en oración por todos los enfermos y por personas que les cuidan y acompañan día a día.</p>
<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-1587 aligncenter" src="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/sites/4/2018/01/bolenf17g.jpg" alt="" width="450" height="1593" srcset="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/bolenf17g.jpg 450w, https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/bolenf17g-85x300.jpg 85w, https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/bolenf17g-289x1024.jpg 289w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/jornada-del-enfermo-en-cochabamba/">Jornada del enfermo en Cochabamba</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Jornada vocacional y formativa para Catequistas en Cochabamba</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/jornada-vocacional-y-formativa-para-catequistas-en-cochabamba/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:55:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Misión en Cochabamba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde el pasado domingo, 12 de febrero, iniciamos en la Parroquia Santa Mónica la Jornada Vocacional y formativa de los antiguos y nuevos catequistas para este año 2017. En medio de un ambiente de amistad y deseo de evangelizar, los encuentros han tenido diferentes temáticas: conocernos, compartir, organizar y formar. Este año hemos decidido trabajar [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/jornada-vocacional-y-formativa-para-catequistas-en-cochabamba/">Jornada vocacional y formativa para Catequistas en Cochabamba</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde el pasado domingo, 12 de febrero, iniciamos en la Parroquia Santa Mónica la Jornada Vocacional y formativa de los antiguos y nuevos catequistas para este año 2017.</p>
<p>En medio de un ambiente de amistad y deseo de evangelizar, los encuentros han tenido diferentes temáticas: conocernos, compartir, organizar y formar.</p>
<p>Este año hemos decidido trabajar con el nuevo material que nos propone la Conferencia Episcopal Boliviana.</p>
<p>Nos encomendamos a Dios y a vuestras oraciones por el buen trabajo pastoral a realizar este año en la Catequesis de iniciación cristiana.</p>
<p><em>Esteban y Alejandro</em></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1585" src="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/sites/4/2018/01/bolg200217.jpg" alt="" width="450" height="1128" srcset="https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/bolg200217.jpg 450w, https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/bolg200217-120x300.jpg 120w, https://diocesistarazona.org/wp-content/uploads/2018/01/bolg200217-409x1024.jpg 409w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/jornada-vocacional-y-formativa-para-catequistas-en-cochabamba/">Jornada vocacional y formativa para Catequistas en Cochabamba</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>ENCUENTROS CON JESÚS EN EL EVANGELIO Y AL VIVO 6</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/encuentro-de-jesus-con-la-samaritana-juan-4-5-42/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:54:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Encuentros con Jesús y al vivo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA (Juan 4, 5-42). »DESCARGAR ARCHIVO EN PDF</p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/encuentro-de-jesus-con-la-samaritana-juan-4-5-42/">ENCUENTROS CON JESÚS EN EL EVANGELIO Y AL VIVO 6</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA (Juan 4, 5-42).</strong></em></p>
<p><a href="/wp-content/uploads/sites/4/2018/01/encuentros_006.pdf">»DESCARGAR ARCHIVO EN PDF</a></p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/encuentro-de-jesus-con-la-samaritana-juan-4-5-42/">ENCUENTROS CON JESÚS EN EL EVANGELIO Y AL VIVO 6</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>ENCUENTROS CON JESÚS EN EL EVANGELIO Y AL VIVO 7</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/encuentro-de-jesus-con-pedro-santiago-y-juan-lucas-5-1-11/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:53:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Encuentros con Jesús y al vivo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ENCUENTRO DE JESÚS CON PEDRO, SANTIAGO Y JUAN… (Lucas 5, 1-11) Jesús vio dos barcas en la playa. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/encuentro-de-jesus-con-pedro-santiago-y-juan-lucas-5-1-11/">ENCUENTROS CON JESÚS EN EL EVANGELIO Y AL VIVO 7</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>ENCUENTRO DE JESÚS CON PEDRO, SANTIAGO Y JUAN… (Lucas 5, 1-11)</em></strong></p>
<p><em>Jesús vio dos barcas en la playa. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente. Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Lleva la barca a la parte honda del lago, y echen allí sus redes, para pescar. Simón le contestó: —Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes. Cuando lo hicieron, recogieron tanto pescado que las redes se rompían. Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo: —¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador . Pero Jesús le dijo a Simón: —No tengas miedo; desde ahora vas a pescar hombres. Entonces lo dejaron todo y se fueron con Jesús</em><em>.</em></p>
<p><strong>1.- Buscar a Jesús. </strong>Pedro, Santiago y Juan, ya han conocido a Jesús y lo siguen. Y, sin embargo, siguen buscando, siguen interrogando, siguen inquietos tratando de descubrir quién es Jesús. Se han encontrado con un “continente desconocido” que cada día despierta en ellos más curiosidad. Para un cristiano que cree en Jesús hijo de Dios, nunca debe cesar la inquietud por descubrir nuevos aspectos de Jesús. Nunca podemos decir: Yo ya he conocido a Jesús. La persona de Jesús es tan rica que nunca acabaremos de descubrirla del todo. Como Moisés debemos ser humildes y reconocer que estamos pisando una “tierra sagrada”. Y allá al fondo, “una zarza que arde sin consumirse” (Ex.3,2)</p>
<p><strong>2.- Contrastar nuestra vida con el evangelio.<br />
</strong><strong>Jesús “se sentó en la barca”. </strong>Es una manera de decirnos que quiere hablarnos como Maestro, y debemos estar muy atentos a sus enseñanzas. Vamos a ver qué nos dice a los seguidores de todos los tiempos:</p>
<p><strong>+ Dice Jesús a Pedro: </strong>“Lleva la barca a la parte más honda del lago”. Y es precisamente la parte donde Pedro ha estado pescando toda la noche. Como buen pescador, sabe que la hora propicia para pescar no es el día sino la noche. Si en el tiempo propicio, no se ha pescado nada, parece una tomadura de pelo el que a un profesional se le mande eso. Y, no obstante, Pedro obedece al Maestro y echa las redes. Aquí es el propio Jesús el que le hace a Pedro una propuesta absurda, no razonable. Lo cual quiere decir que la fe no hay que razonarla, sino creerla. Con todo, San Pedro “se fió plenamente del Señor aunque no entendía esa decisión. Todos pasamos por momentos en que no vemos claro, nos vienen las dudas, no entendemos el proceder de Dios. Y entonces, ¿Nos fiamos de Jesús como San Pedro?</p>
<p><strong>+ Recogieron tantos peces que las redes se hundían. </strong>Es el milagro de la fe. Es el premio de haber creído. La Virgen se fió plenamente de Dios y toda su vida fue un “Magníficat”, un canto de alabanza.</p>
<p><strong>+ Simón Pedro dijo: “Apártate de mí que soy un pecador”. </strong>¿Acaso Pedro se quería separar de Jesús? No. En otra ocasión, le dijo: ¿Adónde iremos si nos separamos de Ti? (Jn. 6,68). ¿Qué ha pasado? Después de ver el milagro, San Pedro ha caído en la cuenta de que Jesús, esa persona tan cercana y maravillosa con la que está compartiendo su vida, es algo más que un profeta. Es el Hijo de Dios. Entonces Pedro, lleno de una gran humildad, se siente indigno de estar con Él, no se merece tanto, y trata de irse. Pero Jesús le dice: ¡No tengas miedo! Ya no estamos en el A.T. donde no se podía ver a Dios y seguir viviendo. Jesús quita el miedo a Dios. Pero sí que quiere de nosotros una actitud de “asombro” de modo que caigamos de rodillas ante Él, como ha hecho San Pedro. No debemos olvidar nunca, para no empequeñecer a Dios, el considerarlo sólo como un hombre maravilloso, pero sólo hombre. Jesús es también Dios, el Otro, el distinto, el Absoluto. Lo entendió muy bien San Agustín cuando le decía a Jesús:” ¿Qué es eso que, al estar contigo, me enaltece y me estremece? Me enaltece eso que tienes tan semejante a mí: eres hombre como yo. Pero me estremece eso que tienes tan distinto de mí: eres Dios”. Me pregunto: ¿Sé guardar con Jesucristo ese equilibrio de cercanía y de respeto? ¿Trato a Jesucristo como si sólo fuera un hombre? ¿sé amarle y adorarle? ¿sé quererle y estremecerme? Me encanta que sea hombre, pero ¿le dejo ser Dios?</p>
<p><strong>+ Desde ahora vas a ser pescador de hombres. </strong>Es muy bonita la tarea que Jesús nos confía: la tarea de hacer hombres y mujeres, la tarea de hacer personas. Personas como Jesús, con sus pies bien asentados en la tierra, pero con su mirada al cielo donde está su Padre Dios.</p>
<p><strong>Pregunta: El ser cristiano, ¿me hace ser más humano? El estar cerca de Dios en la oración, ¿me lleva irresistiblemente a tratar a las personas con ternura?</strong></p>
<p><strong>3.- Compromiso. </strong>Después de contrastar mi vida con este evangelio, no puedo seguir viviendo igual. Tengo que estar dispuesto a cambiar, a fiarme más de Dios, a quitar de mi mente falsas ideas sobre Jesucristo, a tomar mi vida en serio. Es una tarea apasionante el dedicar mi tiempo, mi trabajo, mi riqueza interior en hacer que las personas con quienes trato sean cada vez más felices, más personas <strong>.</strong></p>
<p><strong>4.- Quedarse solo con Jesús. </strong>Después de un encuentro con Jesús,lo más importante es quedarse con Él, no ver más que a Él, Si nuestra mirada está desparramada entre muchas cosas superficiales, si no me acabo de desprender de otros ídolos que tiran de mi corazón, nunca voy a ser feliz, nunca voy a disfrutar de la presencia eficaz de Jesús en mi vida. Necesito ser libre en Cristo para disfrutar de la auténtica libertad; necesito amar en Cristo para saborear lo maravilloso que es el amor; necesito ser feliz en Cristo, para experimentar la verdadera felicidad. Sólo mirando a Jesús, escuchando a Jesús, siguiendo a Jesús, puedo llevar mi vida hacia la plenitud.</p>
<p><strong>5.- Oración.</strong></p>
<p>•  <strong>Jesús pidió a Pedro que alejara un poco la barca de la orilla. </strong>Señor, lo reconozco, la barca de mi vida está muy arrimada a la tierra y debo alejarme para entrar mar adentro. Todavía me debo desprender de muchas cosas que me tienen atado, amarrado a la tierra. Hay en mi corazón muchas ataduras que no me dejan ser libre. Yo he intentado muchas veces liberarme y no he podido. Tal vez mi mal ha estado en querer ser yo y sólo yo el que me podía desatar, y ¡No he podido! Quiero alejar mi barca de la tierra, meterme contigo y navegar a tu lado, pero necesito que sople con fuerza sobre mi barca el viento de tu Espíritu.</p>
<p>•  <strong>Señor, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada. </strong>Es una triste experiencia. En mi vida ha habido mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas reuniones, mucho hablar… y muy poca pesca. Ha habido mucha noche: mucha oscuridad, mucha desorientación, mucha duda, Pero también he sentido tu presencia en mí como una luz mañanera que, a medida que avanza, se va llenando de más luz y de más colores. Quiero, Señor, que me recuerdes tus palabras: ”Sin Mí no podéis hacer nada”. Lo cual quiere decir que, estando contigo, lo podemos todo. Señor, te prometo que. a partir de hoy, voy a contar más contigo y menos conmigo mismo.</p>
<p>•  <strong>Apártate de mí que soy un pecador. </strong>Señor, estas palabras de San Pedro me vienen muchas veces a la cabeza. Pero, también te quiero decir con él: Si me aparto de ti, ¿adónde iré? Sin Ti mi vida no tiene sentido. Eres el aire que respiro; el pan que me alimenta; el vino que alegra mi vida. Si Tú eres mi cimiento, si yo me voy de Ti, ¿qué va a ser de mi casa? Si Tú eres mi ilusión, si me voy de Ti ¿qué va a ser de mis sueños? Si Tú eres mi esperanza, si Tú te vas, ¿dónde irán a parar mis cenizas? Si Tú eres mi todo, ¿Quién cuidará de mi nada?</p>
<p>•  <strong>¡No tengas miedo! </strong>¡Qué palabras más bellas, más dulces, más consoladoras! Sin Ti, todo en la vida se tambalea, nada hay seguro, todo es frágil. Pero, estando contigo, pierdo todos los miedos: el miedo a la enfermedad, el miedo a la vejez, el miedo a la vida y también el miedo a la muerte. “Aunque pase por cañadas oscuras, nada temo; porque Tú vas conmigo. Tu vara y cayado me sosiegan” (Salmo 23)”. Señor, haz que pierda todas mis seguridades y ponga mi seguridad sólo en Ti.</p>
<p>•  <strong>Desde ahora vas a pescar hombres. </strong>Señor, ¡qué bonita tarea me encomiendas!: la de hacer personas. Lograr que cada hombre se realice plenamente como hombre y cada mujer como mujer. La sensación que tenemos es que la mayoría de la gente se muere con una vida a medio hacer, a medio llenar. Cada uno se va con la pena de no haber sido lo que pudo ser. Por eso te pido que me ayudes a realizar mi tarea de hacer personas, personas en plenitud. Para ello, antes que nada, me tienes que ayudar a llenar mi vida, a ser lo que Tú has soñado sobre mí, a no perder el tiempo. Tú has venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia” (Juan 10,10).</p>
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		<title>Lectio Divina con los salmos para una oración de Adoración-Contemplación. Salmo 42-43</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/lectio-divina-con-los-salmos-para-una-oracion-de-adoracion-contemplacion-salmo-42-43/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:52:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SALMO 42-43 2. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; 3. tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 4. Las lágrimas son mi pan, noche y día, mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?» 5. Recuerdo otros tiempos, y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>SALMO 42-43</p>
<p></strong><strong>2. </strong>Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío;</p>
<p><strong>3. </strong>tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?</p>
<p><strong>4. </strong>Las lágrimas son mi pan, noche y día, mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?»</p>
<p><strong>5. </strong>Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo: cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta.</p>
<p><strong>6. </strong>¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío».</p>
<p><strong>7. </strong>Cuando mi alma se acongoja te recuerdo, desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor.</p>
<p><strong>8. </strong>Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus torrentes y tus olas me han arrollado.</p>
<p><strong>9. </strong>De día el Señor me hará misericordia de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida.</p>
<p><strong>10. </strong>Diré a Dios: «Roca mía, ¿por qué me olvidas? ¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo?»</p>
<p><strong>11. </strong>Se me rompen los huesos, por las burlas del adversario; todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?»</p>
<p><strong>12. </strong>¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío».</p>
<p><strong>2. </strong>Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa, contra gente sin piedad, sálvame del hombre traidor y malvado.</p>
<p><strong>3. </strong>Tú eres mi Dios y protector: ¿por qué me rechazas? ¿por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo?</p>
<p><strong>4. </strong>Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada.</p>
<p><strong>5. </strong>Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío.</p>
<p><strong>6. </strong>¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío».</p>
<p><strong>ADORACIÓN-CONTEMPLACIÓN: </strong>Adorar es una percepción de la grandeza, la belleza y la bondad de Dios. Es una especie de naufragio en el océano sin orillas y sin fondo de la majestad de Dios. Dios está en ti y tú en Dios. Todo calla. “Adorar es elevar a Dios un himno de silencio” (Gregorio Nacianceno)</p>
<p>1.– Para el salmista Dios es <strong>su vida </strong>. Sin él se muere de sed, de sed de Dios. Vivir sin Dios no es vida, es una muerte anticipada.</p>
<p>2.– “Tus olas me han arrollado”. Le dejo a Dios que <strong>mate </strong>en mí esa imagen pequeña y deformada de Dios para que aparezca <strong>la imagen auténtica </strong>y maravillosa del verdadero Dios.</p>
<p>3.-El salmista añora su <strong>“monte menor </strong>”, el pequeño en altura y grande en experiencias de fe. Ahora, este lugar en que me encuentro, puede ser para mí, mi monte menor. Aquí yo adoro a Dios, le alabo, le bendigo !Y le amo!.</p>
<p>4.– En estos momentos, Dios es mi pan, mi agua, mi aire, mi ilusión, mi gozo, mi vida, mi todo. <strong>Me siento tan feliz </strong>que no me cambiaría por nada ni por nadie.</p>
<p><strong>ORACIÓN:</p>
<p></strong><strong>“ </strong><strong>Como busca la cierva corrientes de agua”: </strong>Señor, este día vengo a rezar con el alma desgarrada. Tengo sed. Tengo mucha sed. Sed ardiente, visceral, salvaje. No sed de cosas ni de afectos humanos. Tengo sed de Ti. Me muero de sed, como la cierva atormentada que busca inútilmente el agua, en el río seco de su pasado. Para esta cierva «beber es vivir». Y para mí el no beber es morir. El salmista tiene sed mortal. No se muere ni de enfermedad, ni de accidente, ni de vejez. Se muere de sed. Y no de sed de agua, sino de sed de Ti.</p>
<p><strong>“Las lágrimas son mi pan día y noche”: </strong>Cuando Tú estás presente, cuando te siento cerca, el pan que como es dulce, blando, tierno. Es pan de trigo. Cuando Tú no estás, el pan que como es amargo. Se amasa con llanto. Es pan de lágrimas. Cuando Tú estás presente, mis ojos son para ver, mirar, contemplar las maravillas que Tú has creado. Cuando Tú estás ausente, todo se convierte en oscura noche, nada tiene ya sentido. Entonces mis ojos sólo me sirven para llorar.</p>
<p><strong>“Recuerdo otros tiempos”: </strong>Sí, recuerdo aquellos tiempos en que Tú eras un íntimo en mi casa y me invitabas a comer en tu mesa. Aquellos tiempos en que yo venía cansado y agobiado y Tú me decías: «Ven conmigo a descansar un poco». Aquellos tiempos del «amor primero» cuando Tú llegabas anhelante hasta mí y yo te decía: «Entra, Amor mío, en tu jardín». Entonces yo cerraba la puerta y advertía: «Por favor, no molestéis al Amor <em>hasta que Él quiera». Sí, añoro esos tiempos.</p>
<p></em><strong>“Una sima llama a otra sima con voz de cascadas”: </strong>Sí, Señor, la sima de mi miseria llama a la sima de tu misericordia; la sima de mi finitud llama a la sima de tu inmensidad; la sima de mi vacío llama a la sima de tu plenitud; la sima de mi muerte llama a la sima de la vida, «con voz de cascadas».</p>
<p><strong>Mátame, Señor, si quieres. Pero no me prives de tu presencia.</strong></p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Explicación del Salmo 42-43</p>
<p></strong><strong>Introducción: </strong>Los salmos 42-43 forman un solo salmo. Esto es evidente por la unida d temática, la ausencia de título en el salmo 43 y por el mismo estribillo que se repite. La repetición del estribillo no significa, sin más, una repetición inalterable de sentido. A medida que avanza el salmo, los estribillos se cargan de nuevas tonalidades y acentos diferentes. En el primer estribillo aparece una voz tímida y ahogada. En el segundo una voz más fuerte donde se conjuga la afirmación y el reproche. El tercer estribillo, con las mismas palabras, pero con una nueva experiencia, es ya un grito de triunfo.</p>
<p>El salmista es un sacerdote o levita, de alma sensible y dulce. Por motivos desconocidos se encuentra lejos de Jerusalén y del Templo, al norte de Palestina, en una región hostil, con un paisaje montañoso, árido, escarpado. El mismo paisaje le habla de su situación interior</p>
<p><strong></p>
<p>ESTRUCTURA</p>
<p></strong><strong>42,2-6 </strong><strong>.- </strong><strong>Pasado nostálgico.</p>
<p></strong><strong>42,7-12 </strong><strong>.- </strong><strong>Presente trágico.</p>
<p></strong><strong>43, 1-5 </strong><strong>.- </strong><strong>Futuro luminoso.</p>
<p></strong><strong>Desarrollo</p>
<p></strong><strong>V. 2-3 “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Tiene sed de Dio del Dios vivo: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?</p>
<p></strong>Para entender bien la frase hay que desterrar esas representaciones bizantinas de ciervos en escenas apacibles, junto a jardines deliciosos, con lagos de aguas cristalinas. Se trata de una cierva, probablemente con sus crías, atormentada por la sed y que busca desesperadamente el agua. Para ella beber es vivir y dejar de beber es morir.</p>
<p><em>“Corrientes de agua”. </em>Son los lechos secos de los arroyos donde el animal sediento ha encontrado agua en otro tiempo y que ahora la busca inútilmente. Y es precisamente esa sed ardiente, devoradora, salvaje, la que el salmista siente por Dios. Notemos que el salmista habla de Dios con el símbolo de “agua viva”. Algo muy distinto de los símbolos estáticos y muertos de los dioses paganos.</p>
<p>A veces Dios nos enseña el valor de sus dones mediante la falta de ellos y nos estimula el apetito de los mismos negándonos su disfrute.</p>
<p><em>“Mi alma” = “Nefesh mi respiro, mi aliento vital, mi ser profundo. Para el salmista Dios nunca ha sido una idea, una palabra o un lujo, sino una necesidad vital, Una experiencia viva, gozosa, y vibrante. Por eso el salmista no puede pasar sin Él y lo busca corriendo desesperadamente hacia Él. “Corro a la fuente de Dios. Aspiro a la fuente; pero no corro de cualquier manera, como un animal ordinario. Corro como un ciervo, es decir, sin lentitud, sin vagar, pues el ciervo aparece como un prodigio de rapidez”. </em>(San Agustín).</p>
<p><em>“¿Cuándo entraré a ver?”</p>
<p></em>El “entrar” formaba parte de la procesión al Santuario de Sión, cargada de vibración espiritual. Y el “ver” connotaba una experiencia cúltica dentro del Templo. Para un fiel israelita, el no poder participar de la liturgia era lo más terrible y desconcertante de la muerte. “Los muertos no te alaban” (Is. 38,18). El salmista se siente como un muerto en vida al quedar sustraído del área del culto y la alabanza.</p>
<p><strong>4-5 “Las lágrimas son mi pan, noche y día, mientras todo el día me repiten: ¿Dónde está tu Dios? Recuerdo otros tiempos y desahogo mi alma conmigo: cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta”.</p>
<p></strong>Expropiado, en un país extraño, el orante escucha como burla o desafío la pregunta más hiriente: ¿Dónde está tu Dios? En aquella tierra extraña los paganos tienen sus dioses que los protegen, les ayudan, incluso entrar con ellos para festejar y hacer fiesta. Y el tuyo ¿dónde está? ¡Qué Dios tan extraño!&#8230; Y el salmista, que se muere de cariño y de nostalgia, no puede responder nada. Por eso decide alimentarse de lágrimas como de su pan, día y noche.</p>
<p>Después de aquel pasado tan feliz, ahora se yergue un amargo presente. Un cielo sin un rayo de luz, una vida (noche y día) sin esperanza. Una historia sin una palabra de amor. En el centro del v. 4 está el símbolo de la comida hábilmente fundido con el de la sed a través de las lágrimas. “Las lágrimas son mi pan”.</p>
<p>Profundizamos un poco más. En el Templo existía “el sacrificio de comunión” donde una parte de la comida (nunca la sangre) servía de alimento a los convidados. El fiel come de este sacrificio y el gusto que siente es signo de la dulzura y suavidad de Yavé. Así “experimentaban lo bueno que era Yavé” (Sal. 34, Pues bien, en vez de ese gusto de Dios está experimentando la amargura de su llanto.</p>
<p>Por otra parte, en el Templo se daba también un culto de alabanza, de acción de gracias, lleno de gozo y entusiasmo. Y el salmista, en vez de ese círculo gozoso, festivo, de gente entusiasmada con Yavé, tiene que soportar las burlas de los extranjeros que ahondan más en su herida ¿Dónde está tu Dios?</p>
<p>No se excluye ver aquí la situación de un Israel desterrado en Babilonia:”Junto a los canales de Babilonia nos sentábamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. Allí, los que nos deportaron nos invitaban a cantar, nuestros opresores a divertirlos: “Cantadnos un cantar de Sión” ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extrajera! (Sal. 137).</p>
<p>Los paganos quieren ponen en duda la existencia de un Dios mudo, que no acude a salvarlo. ¿Cuál será la respuesta del salmista? “Recuerdo otros tiempos”…El salmista tiene un pasado de Dios, lleno de experiencias fabulosas, Él tenía un puesto fijo en la procesión: iba siempre en cabeza. Con el recuerdo de aquellos días de gozo el salmista quiere levantar su ánimo. Nadie le podrá arrebatar las experiencias tan hermosas vividas con su Dios.</p>
<p>Hace falta coraje para afirmar a Dios en la adversidad, la presencia en la ausencia, tanto coraje como el que dejó plasmado aquel judío en el gueto de Varsovia cuando escribía:</p>
<p>“Creo en el sol aunque no luce”</p>
<p>“Creo en el amor aunque no lo siento”</p>
<p>“Creo en Dios aunque no lo veo”.</p>
<p><strong>V. 6 “¿Por qué te acongojas, alma mía, ¿por qué me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: Salud de mi rostro, Dios mío”.</p>
<p></strong>Este estribillo primero nos habla del yo profundo y consciente del salmista. Lo pronuncia en voz baja. Se encuentra con un vacío interior: el vacío de la ausencia de Dios. No la ausencia de una persona indiferente sino del Dios de su vida, del Dios que siempre ha sostenido su vida, de ese Dios a quien tantas veces le ha dicho:”Sólo en ti descansa mi alma” (Sal. 62,2)</p>
<p><strong>7-12 “El presente trágico”.</p>
<p></strong><strong>V. 7-8 “Cuando mi alma se acongoja te recuerda, desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor. Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus olas me han arrollado”.</p>
<p></strong>Aquí el paisaje se hace parte de la experiencia del salmista. Al norte de Palestina, las montañas peladas y rocosas le hablan de su aridez interior y el despeñarse de los torrentes es símbolo de su aflicción interna.</p>
<p>El monte Hermón y toda la cordillera tan maravillosa no es para el salmista objeto de contemplación sino de recuerdo, es decir, de referencia para evocar otro monte, mucho más pequeño, mucho más sencillo: el de Sión, lugar de la presencia de Dios para él. Éste es su monte. Una rica experiencia de Dios, tenida en una pequeña ermita de un pueblo pequeño, a uno le dice mucho más que la misma Basílica del Vaticano.</p>
<p>Y ahora hay un cambio brusco: El poeta busca desesperadamente el agua. Se moría de sed. Ahora se encuentra con el agua, agua abundante que se despeña por las rocas. Pero esas aguas no son de vida sino de muerte. Estas aguas recuerdan las aguas del abismo primordial que Dios tuvo que domar y someter para que apareciera la tierra (Gn. 7,11). O recuerda el diluvio destructor (Gn. 7,1). El salmista siente que irrumpe sobre él una tromba de agua devastadora que destruye su vida. Ahora bien, estas olas destructoras no sólo son de Dios sino que son Dios mismo. Hay que leer el texto con toda la energía que tiene. <strong>“Tus olas, tus torrentes me han arrollado” </strong>. El libro de Job nos lo confirma:”Tú me arrojaste en el abismo, en el fondo del mar y las olas me envolvieron. Todo tu oleaje, todas tus ondas pasaron sobre mí” (Job 2,4).</p>
<p>¿Qué decir? Nosotros estamos hechos a “imagen y semejanza de Dios”. Lo normal sería ir progresando y perfeccionando esta imagen y convertirla cada día en imagen bonita, hermosa, cada vez más cerca de Dios. Pero ocurre que, con el tiempo, hemos convertido a Dios a nuestra imagen y semejanza. Y nos hemos hecho un dios pequeño, un dios de bolsillo a quien manejamos a nuestro capricho. Y lo tenemos a nuestro servicio. Esa imagen de Dios debe morir.</p>
<p><strong>“Pido a Dios que me libre de Dios”, (Maestro Eckhart) del Dios de los mercenarios, del Dios que yo puedo manejar.</p>
<p></strong>Hay gente que quiere ver a Dios con los mismos ojos con los que ve a su vaca, y quiere amarle como quiere a la vaca: la quiere porque le da leche y queso y le resulta provechosa. Lo mismo sucede con todos los que aman a Dios para alcanzar riqueza exterior o consuelo interior: los que aman así no aman a Dios sino su propio provecho. (Maestro Eckhart)</p>
<p>Explicación. El P. Alonso Schökel nos dice que debemos acostumbrarnos a las “polaridades de Dios”. Si no queremos reducir a Dios y encasillarlo en nuestros estrechos esquemas mentales. <strong>Por eso hay que hablar de un Dios que está cerca y lejos; que es antes y después; que es alto y es profundo; que es vida y es muerte; que es ausencia y es presencia.</p>
<p></strong>A propósito de la ausencia hay que decir que hay dos tipos de ausencia: la <em>ausencia aséptica </em>y la <em>ausencia sentida </em>. Si yo digo ahora: no está con nosotros el ministro del interior. Decimos: ¿Y qué importa? ni falta que hace. Pero si acabo de perder a mi madre y digo:”no está aquí mi madre” esa ausencia sentida es un nuevo <strong>tipo de presencia </strong>. De hecho, cuando perdemos a un ser que hemos querido mucho, su presencia nos envuelve por todas partes. A eso llamamos “ausencia sentida”.</p>
<p>“Se querellaba el amigo</p>
<p>de no encontrar tu presencia.</p>
<p>Tú le dijiste: mi ausencia,</p>
<p>¿no estaba, acaso, contigo?”</p>
<p>(Pemán)</p>
<p>En el poema Dios sale por todas partes: Está presente en el templo, en la tierra, en las celebraciones litúrgicas, en la naturaleza, en la nostalgia. Todo en la vida de esa persona está hablando de Dios. Es el Dios vivo. En el poema sale 22 veces, tantas como todas las letras del abecedario (alefato hebreo). Número que indica la totalidad. Se trata de una presencia invasora.”En Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hech. 17,25).</p>
<p>Esta ausencia sentida de Dios corregirá en nosotros la misma idea de un Dios pequeño y ensanchará nuestra capacidad de Él. Purificará nuestra fe y excitará en nosotros el deseo de un Dios siempre mayor. “El que come tendrá más hambre y el que bebe tendrá más sed” (Eclo. 24,21).</p>
<p>Volvamos al texto. El salmista ha ido a buscar el agua donde la ha encontrado otras veces y no le ha sido posible; en cambio la ha encontrado donde no la esperaba. Esto no es nuevo en la Biblia. Escuchemos este relato: I Rey. 19,11-12: <strong>“Sal fuera y permanece en el monte esperando a Yavé, pués Yavé va a pasar. Vino primero un huracán tan violento que hendía cerros y quebraba las rocas; pero Yavé no estaba en el huracán. Después hubo un terremoto, pero tampoco Yavé estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yavé no estaba en el rayo. Y después se sintió el murmullo de una suave brisa”.</p>
<p></strong>El huracán, el terremoto y el fuego eran signos de la manifestación de Dios “en otro tiempo” Y Elías se empeñaba en querer encontrar a Dios donde siempre lo había encontrado. Por tres veces tiene que sentir Elías su ausencia. Después, derrumbados todos los esquemas conocidos, lo encuentra en la “suave brisa.</p>
<p><strong>Lo contrario a un viento huracanado es un viento que “acaricia”. Lo contrario al fuego es un viento que “refresca”. Lo contrario al terremoto es “un movimiento suave” que calma y tranquiliza. Y así en esta suave brisa que acaricia, refresca y tranquiliza es Dios. Dios es NOVEDAD.</p>
<p></strong>Y precisamente por no conocer el proceder de Dios, muchas veces nos vemos privados de su presencia.</p>
<p>“Del lado del sur, del lado del norte y del mediodía,</p>
<p>Busqué la voz de mi amado. Pero su luz no venía.</p>
<p>¡Y no vi que me tenía toda su luz anegado!” (Pemán).</p>
<p>Tal vez hayan sido los santos los que mejor han entendido este salmo. El salmista está atormentado por la sed. De repente, percibe un rumor de agua que crece a medida que se va acercando. Allá, a las faldas del Hermón, una caída violenta de agua, una cascada, una catarata. Las montañas multiplican y agigantes el eco de la caída. El agua, que se había convertido en una obsesión por la sed devoradora, puede más que su propio instinto de conservación. El salmista se siente arrollado, engullido por las aguas torrenciales de Dios. Imposible resistir a su fascinadora atracción. Mejor que seguir viviendo sin beber, prefiero morir bebiendo el agua seductora de Dios.</p>
<p>“Descubre tu presencia</p>
<p>y máteme tu vista y hermosura;</p>
<p>mira que la dolencia de amor,</p>
<p>que no se cura sino con la</p>
<p>presencia y la figura”. (San Juan de la Cruz)</p>
<p>Y comenta el santo: El alma acepta la muerte como precio de ver la hermosura de Dios. La vista de Dios mata al hombre. El alma considera a la muerte como amiga, como esposa y con su recuerdo se alegra como si fuera el día de su boda.</p>
<p>“Del agua de la vida</p>
<p>Mi alma tiene sed insaciable…</p>
<p>Desea la salida de este cuerpo miserable</p>
<p>Para beber de esa agua perdurable”…</p>
<p>Los santos no se mueren ni de enfermedad, ni de accidente ni de vejez. Se mueren de sed. Y no de sed de agua sino de sed de Dios.</p>
<p><strong>v. 9 “De día el Señor me hará misericordia, de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida”.</p>
<p></strong>El día es el tiempo propicio para que Dios mande la salvación. De día Dios envía su “hesed” “La fidelidad es u atributo personificado, una cuasi “hipóstasis” siempre a las órdenes de Dios, como lo sería un funcionario real perpetuamente a su servicio” (Tournay). La noche es tiempo de prueba, por eso es tiempo de súplica.</p>
<p>“Por un lado está la súplica ininterrumpida, una plegaria sin pausas, desgarrada y dramática; por otro lado, está Dios que, aun pareciendo ausente, en realidad está vivo y operante” (Ravasi).</p>
<p>A la súplica del salmista responde Dios con la misericordia, y el salmista, a su vez, responde con la alabanza: será el ritmo del día y la noche.</p>
<p>“El Dios de mi vida”- El único capaz de dar vida. La oración del salmista está penetrada de una fe existencial. Mas que con las palabras el salmista pide con todo su ser abierto a Dios.</p>
<p><strong></p>
<p>V. 10-11 Diré a mi Dios: “Roca mía, ¿por qué me olvidas? ¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo? Se me rompen los huesos por la burla del adversario; todo el día me preguntan ¿dónde está tu Dios?</p>
<p></strong>Enseguida retorna la pena activada por la burla de los enemigos. El título “peña mía” encaja con el paisaje del salmo. Lo que más le duele es el atentado al honor de su Dios, el mofarse de su Dios. Este dolor es tan grande que le descoyuntan los huesos.</p>
<p><strong></p>
<p>v. 12 “¿Por qué te acongojas, alma mía, ¿por qué te turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: Salud de mi rostro, Dios mío”.</p>
<p></strong>Este estribillo tiene ahora otro significado que el primero. Ahora lo pronuncia con una voz más fuerte y segura.: “al salmista todavía le queda en su dolor: la gracia, la oración y la esperanza” (A. Churaqui).</p>
<p><strong></p>
<p>43,1 Hazme justicia, OH Dios, defiende mi causa”.</p>
<p></strong>El salmista apela a la justicia de Dios. Dios es justo y ama la justicia. La fe bíblica no es un narcótico. Es lucha, búsqueda, protesta, demanda, es definitiva, justicia.</p>
<p><strong></p>
<p>43,3 “Envía tu luz y tu verdad”.</p>
<p></strong>La luz es señal de benevolencia divina y respuesta positiva al fiel. Verdad es fidelidad. Son personificaciones que han de escoltar al desterrado y conducirlo de vuelta al templo.</p>
<p><strong>43,4 “Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría”</p>
<p></strong>En el camino hacia Dios ha habido un progreso: Monte, templo, altar. Han sido distintas etapas por recorrer. La última etapa ha sido el abrazo, la intimidad recuperada con Dios, antes lejano y silencioso y ahora tan cercano. AL final, la alegría desbordante. “Al Dios de mi alegría” hay que traducir literalmente así: A Dios “la alegría de mi júbilo”. Es una expresión semita para expresar el superlativo. Dios es la plenitud de la alegría.</p>
<p>Al final, el mismo estribillo. Pero ahora totalmente nuevo. Con las mismas palabras ahora suena a gritos de triunfo. No han cambiado las palabras. Lo que ha cambiado es la situación interna del salmista.</p>
<p><strong>Transposición cristiana.</p>
<p></strong><strong>1.- El salmo vivido por Jesús. </strong>Jesús, cuando rezaba, ¿no sentía sed de Dios? ¿No era el Padre su riego vital? En Getsemaní y en la Cruz las olas del designio del Padre “le han arrollado”. Al fin muere de sed. El Padre, por un momento, guardó silencio. Después habló, gritó, resucitándolo de entre los muertos.</p>
<p>¿Dónde está tu Dios? Es la gran pregunta que nos hacen todos los días. No entremos en discusiones. Lo mejor es poder decir: no te lo voy a demostrar, pero sí te lo voy a mostrar a través de mi vida.</p>
<p>“En la órbita de la tierra hay perihelio y afelio: un tiempo de máxima aproximación al sol y un tiempo de máximo alejamiento. Algo parecido ocurre con la mente respecto de Dios. Hay épocas de gran fuga de lo divino, en que esa enorme montaña de Dios llega casi a desaparecer del horizonte. Pero al cabo vienen sazones en que súbitamente, con la gracia intacta de una casta virgen, emerge el acantilado de la divinidad. Y se grita: ¡Dios a la vista! (Ortega y Gasset).</p>
<p>Dudas de fe.</p>
<p>“El lugar de Dios en mi alma está vacío, en mí no hay ningún Dios”. (Carta de Teresa de Calcuta en 1961).</p>
<p>“Santa Teresita tiene la sensación de que, tras la muerte, sólo le espera la nada”.</p>
<p>Libro: Una luz en la noche. Autor: Jean-Francois Six´).</p>
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		<title>Salmos para reflexionar. Salmo 42-43</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/22/1561/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 12:51:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SALMO 42-43 2. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; 3. tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 4. Las lágrimas son mi pan, noche y día, mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?» 5. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>SALMO 42-43</p>
<p>2. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; </p>
<p>3. tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? </p>
<p>4. Las lágrimas son mi pan, noche y día, mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?» </p>
<p>5. Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo: cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. </p>
<p>6. ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío». </p>
<p>7. Cuando mi alma se acongoja te recuerdo, desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor. </p>
<p>8. Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus torrentes y tus olas me han arrollado. </p>
<p>9. De día el Señor me hará misericordia de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida.</p>
<p>10. Diré a Dios: «Roca mía, ¿por qué me olvidas? ¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo?» </p>
<p>11. Se me rompen los huesos, por las burlas del adversario; todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?» </p>
<p>12. ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío». </p>
<p>2. Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa, contra gente sin piedad, sálvame del hombre traidor y malvado. </p>
<p>3. Tú eres mi Dios y protector: ¿por qué me rechazas? ¿por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo? </p>
<p>4. Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. </p>
<p>5. Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. </p>
<p>6. ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío».</p>
<p>Después de la lectura: Tener el corazón abierto y disponible para escuchar al Señor </p>
<p>LECTURA EN ECO: Es una manera muy sencilla de asumir lo que fue leído, donde cada uno va repitiendo libre y espontáneamente aquello que más le tocó y que más le gustó de lo que fue leído. La mejor manera es repetir la frase, o versículo más significativo y que el grupo escuche, pero en algunos casos el grupo repite aquello que fue compartido.</p>
<p>PREGUNTAS: Buscan favorecer la comunicación y el compartir en grupo, Siempre hacemos tres preguntas: Una es de tipo personal. Otra afecta al grupo. La tercera es de compromiso con la vida. </p>
<p>Preguntas </p>
<p>1.- ¿Tengo sed ardiente, sed existencial de Dios? </p>
<p>2.- ¿Tengo en mi vida cristiana, experiencias fuertes de Dios, que pueda recordar en los momentos de crisis? </p>
<p>3.- Cuando yo intento dar a Dios a los demás, ¿Qué Dios les estoy dando? ¿El Dios pequeñito, hecho a mi imagen o ese Dios Misterio, sólo captable a través de mi experiencia ?</p>
<p>ORACIÓN: </p>
<p>“Como busca la cierva corrientes de agua”: Señor, este día vengo a rezar con el alma desgarrada. Tengo sed. Tengo mucha sed. Sed ardiente, visceral, salvaje. No sed de cosas ni de afectos humanos. Tengo sed de Ti. Me muero de sed, como la cierva atormentada que busca inútilmente el agua, en el río seco de su pasado. Para esta cierva «beber es vivir». Y para mí el no beber es morir. El salmista tiene sed mortal. No se muere ni de enfermedad, ni de accidente, ni de vejez. Se muere de sed. Y no de sed de agua, sino de sed de Ti. </p>
<p>“Las lágrimas son mi pan día y noche”: Cuando Tú estás presente, cuando te siento cerca, el pan que como es dulce, blando, tierno. Es pan de trigo. Cuando Tú no estás, el pan que como es amargo. Se amasa con llanto. Es pan de lágrimas. Cuando Tú estás presente, mis ojos son para ver, mirar, contemplar las maravillas que Tú has creado. Cuando Tú estás ausente, todo se convierte en oscura noche, nada tiene ya sentido. Entonces mis ojos sólo me sirven para llorar. </p>
<p>“Recuerdo otros tiempos”: Sí, recuerdo aquellos tiempos en que Tú eras un íntimo en mi casa y me invitabas a comer en tu mesa. Aquellos tiempos en que yo venía cansado y agobiado y Tú me decías: «Ven conmigo a descansar un poco». Aquellos tiempos del «amor primero» cuando Tú llegabas anhelante hasta mí y yo te decía: «Entra, Amor mío, en tu jardín». Entonces yo cerraba la puerta y advertía: «Por favor, no molestéis al Amor hasta que Él quiera». Sí, añoro esos tiempos.</p>
<p>“Una sima llama a otra sima con voz de cascadas”: Sí, Señor, la sima de mi miseria llama a la sima de tu misericordia; la sima de mi finitud llama a la sima de tu inmensidad; la sima de mi vacío llama a la sima de tu plenitud; la sima de mi muerte llama a la sima de la vida, «con voz de cascadas».</p>
<p>Explicación del Salmo 42-43 </p>
<p>Introducción: Los salmos 42-43 forman un solo salmo. Esto es evidente por la unida d temática, la ausencia de título en el salmo 43 y por el mismo estribillo que se repite. La repetición del estribillo no significa, sin más, una repetición inalterable de sentido. A medida que avanza el salmo, los estribillos se cargan de nuevas tonalidades y acentos diferentes. En el primer estribillo aparece una voz tímida y ahogada. En el segundo una voz más fuerte donde se conjuga la afirmación y el reproche. El tercer estribillo, con las mismas palabras, pero con una nueva experiencia, es ya un grito de triunfo.</p>
<p>El salmista es un sacerdote o levita, de alma sensible y dulce. Por motivos desconocidos se encuentra lejos de Jerusalén y del Templo, al norte de Palestina, en una región hostil, con un paisaje montañoso, árido, escarpado. El mismo paisaje le habla de su situación interior </p>
<p>ESTRUCTURA </p>
<p>42,2-6 .- Pasado nostálgico. </p>
<p>42,7-12 .- Presente trágico. </p>
<p>43, 1-5 .- Futuro luminoso. </p>
<p>Desarrollo </p>
<p>V. 2-3 “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Tiene sed de Dio del Dios vivo: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios? </p>
<p>Para entender bien la frase hay que desterrar esas representaciones bizantinas de ciervos en escenas apacibles, junto a jardines deliciosos, con lagos de aguas cristalinas. Se trata de una cierva, probablemente con sus crías, atormentada por la sed y que busca desesperadamente el agua. Para ella beber es vivir y dejar de beber es morir.</p>
<p>“Corrientes de agua”. Son los lechos secos de los arroyos donde el animal sediento ha encontrado agua en otro tiempo y que ahora la busca inútilmente. Y es precisamente esa sed ardiente, devoradora, salvaje, la que el salmista siente por Dios. Notemos que el salmista habla de Dios con el símbolo de “agua viva”. Algo muy distinto de los símbolos estáticos y muertos de los dioses paganos.</p>
<p>A veces Dios nos enseña el valor de sus dones mediante la falta de ellos y nos estimula el apetito de los mismos negándonos su disfrute.</p>
<p>“Mi alma” = “Nefesh mi respiro, mi aliento vital, mi ser profundo. Para el salmista Dios nunca ha sido una idea, una palabra o un lujo, sino una necesidad vital, Una experiencia viva, gozosa, y vibrante. Por eso el salmista no puede pasar sin Él y lo busca corriendo desesperadamente hacia Él. “Corro a la fuente de Dios. Aspiro a la fuente; pero no corro de cualquier manera, como un animal ordinario. Corro como un ciervo, es decir, sin lentitud, sin vagar, pues el ciervo aparece como un prodigio de rapidez”. (San Agustín).</p>
<p>“¿Cuándo entraré a ver?”</p>
<p>El “entrar” formaba parte de la procesión al Santuario de Sión, cargada de vibración espiritual. Y el “ver” connotaba una experiencia cúltica dentro del Templo. Para un fiel israelita, el no poder participar de la liturgia era lo más terrible y desconcertante de la muerte. “Los muertos no te alaban” (Is. 38,18). El salmista se siente como un muerto en vida al quedar sustraído del área del culto y la alabanza.</p>
<p>4-5 “Las lágrimas son mi pan, noche y día, mientras todo el día me repiten: ¿Dónde está tu Dios? Recuerdo otros tiempos y desahogo mi alma conmigo: cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta”.</p>
<p>Expropiado, en un país extraño, el orante escucha como burla o desafío la pregunta más hiriente: ¿Dónde está tu Dios? En aquella tierra extraña los paganos tienen sus dioses que los protegen, les ayudan, incluso entrar con ellos para festejar y hacer fiesta. Y el tuyo ¿dónde está? ¡Qué Dios tan extraño!&#8230; Y el salmista, que se muere de cariño y de nostalgia, no puede responder nada. Por eso decide alimentarse de lágrimas como de su pan, día y noche.</p>
<p>Después de aquel pasado tan feliz, ahora se yergue un amargo presente. Un cielo sin un rayo de luz, una vida (noche y día) sin esperanza. Una historia sin una palabra de amor. En el centro del v. 4 está el símbolo de la comida hábilmente fundido con el de la sed a través de las lágrimas. “Las lágrimas son mi pan”.</p>
<p>Profundizamos un poco más. En el Templo existía “el sacrificio de comunión” donde una parte de la comida (nunca la sangre) servía de alimento a los convidados. El fiel come de este sacrificio y el gusto que siente es signo de la dulzura y suavidad de Yavé. Así “experimentaban lo bueno que era Yavé” (Sal. 34, Pues bien, en vez de ese gusto de Dios está experimentando la amargura de su llanto.</p>
<p>Por otra parte, en el Templo se daba también un culto de alabanza, de acción de gracias, lleno de gozo y entusiasmo. Y el salmista, en vez de ese círculo gozoso, festivo, de gente entusiasmada con Yavé, tiene que soportar las burlas de los extranjeros que ahondan más en su herida ¿Dónde está tu Dios?</p>
<p>No se excluye ver aquí la situación de un Israel desterrado en Babilonia:”Junto a los canales de Babilonia nos sentábamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. Allí, los que nos deportaron nos invitaban a cantar, nuestros opresores a divertirlos: “Cantadnos un cantar de Sión” ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extrajera! (Sal. 137).</p>
<p>Los paganos quieren ponen en duda la existencia de un Dios mudo, que no acude a salvarlo. ¿Cuál será la respuesta del salmista? “Recuerdo otros tiempos”…El salmista tiene un pasado de Dios, lleno de experiencias fabulosas, Él tenía un puesto fijo en la procesión: iba siempre en cabeza. Con el recuerdo de aquellos días de gozo el salmista quiere levantar su ánimo. Nadie le podrá arrebatar las experiencias tan hermosas vividas con su Dios.</p>
<p>Hace falta coraje para afirmar a Dios en la adversidad, la presencia en la ausencia, tanto coraje como el que dejó plasmado aquel judío en el gueto de Varsovia cuando escribía:</p>
<p>“Creo en el sol aunque no luce” </p>
<p>“Creo en el amor aunque no lo siento” </p>
<p>“Creo en Dios aunque no lo veo”. </p>
<p>V. 6 “¿Por qué te acongojas, alma mía, ¿por qué me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: Salud de mi rostro, Dios mío”.</p>
<p>Este estribillo primero nos habla del yo profundo y consciente del salmista. Lo pronuncia en voz baja. Se encuentra con un vacío interior: el vacío de la ausencia de Dios. No la ausencia de una persona indiferente sino del Dios de su vida, del Dios que siempre ha sostenido su vida, de ese Dios a quien tantas veces le ha dicho:”Sólo en ti descansa mi alma” (Sal. 62,2)</p>
<p>7-12 “El presente trágico”. </p>
<p>V. 7-8 “Cuando mi alma se acongoja te recuerda, desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor. Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus olas me han arrollado”. </p>
<p>Aquí el paisaje se hace parte de la experiencia del salmista. Al norte de Palestina, las montañas peladas y rocosas le hablan de su aridez interior y el despeñarse de los torrentes es símbolo de su aflicción interna. </p>
<p>El monte Hermón y toda la cordillera tan maravillosa no es para el salmista objeto de contemplación sino de recuerdo, es decir, de referencia para evocar otro monte, mucho más pequeño, mucho más sencillo: el de Sión, lugar de la presencia de Dios para él. Éste es su monte. Una rica experiencia de Dios, tenida en una pequeña ermita de un pueblo pequeño, a uno le dice mucho más que la misma Basílica del Vaticano. </p>
<p>Y ahora hay un cambio brusco: El poeta busca desesperadamente el agua. Se moría de sed. Ahora se encuentra con el agua, agua abundante que se despeña por las rocas. Pero esas aguas no son de vida sino de muerte. Estas aguas recuerdan las aguas del abismo primordial que Dios tuvo que domar y someter para que apareciera la tierra (Gn. 7,11). O recuerda el diluvio destructor (Gn. 7,1). El salmista siente que irrumpe sobre él una tromba de agua devastadora que destruye su vida. Ahora bien, estas olas destructoras no sólo son de Dios sino que son Dios mismo. Hay que leer el texto con toda la energía que tiene. “Tus olas, tus torrentes me han arrollado” . El libro de Job nos lo confirma:”Tú me arrojaste en el abismo, en el fondo del mar y las olas me envolvieron. Todo tu oleaje, todas tus ondas pasaron sobre mí” (Job 2,4). </p>
<p>¿Qué decir? Nosotros estamos hechos a “imagen y semejanza de Dios”. Lo normal sería ir progresando y perfeccionando esta imagen y convertirla cada día en imagen bonita, hermosa, cada vez más cerca de Dios. Pero ocurre que, con el tiempo, hemos convertido a Dios a nuestra imagen y semejanza. Y nos hemos hecho un dios pequeño, un dios de bolsillo a quien manejamos a nuestro capricho. Y lo tenemos a nuestro servicio. Esa imagen de Dios debe morir. </p>
<p>“Pido a Dios que me libre de Dios”, (Maestro Eckhart) del Dios de los mercenarios, del Dios que yo puedo manejar. </p>
<p>Hay gente que quiere ver a Dios con los mismos ojos con los que ve a su vaca, y quiere amarle como quiere a la vaca: la quiere porque le da leche y queso y le resulta provechosa. Lo mismo sucede con todos los que aman a Dios para alcanzar riqueza exterior o consuelo interior: los que aman así no aman a Dios sino su propio provecho. (Maestro Eckhart)</p>
<p>Explicación. El P. Alonso Schökel nos dice que debemos acostumbrarnos a las “polaridades de Dios”. Si no queremos reducir a Dios y encasillarlo en nuestros estrechos esquemas mentales. Por eso hay que hablar de un Dios que está cerca y lejos; que es antes y después; que es alto y es profundo; que es vida y es muerte; que es ausencia y es presencia.</p>
<p>A propósito de la ausencia hay que decir que hay dos tipos de ausencia: la ausencia aséptica y la ausencia sentida . Si yo digo ahora: no está con nosotros el ministro del interior. Decimos: ¿Y qué importa? ni falta que hace. Pero si acabo de perder a mi madre y digo:”no está aquí mi madre” esa ausencia sentida es un nuevo tipo de presencia . De hecho, cuando perdemos a un ser que hemos querido mucho, su presencia nos envuelve por todas partes. A eso llamamos “ausencia sentida”.</p>
<p>“Se querellaba el amigo </p>
<p>de no encontrar tu presencia. </p>
<p>Tú le dijiste: mi ausencia,</p>
<p>¿no estaba, acaso, contigo?” </p>
<p>(Pemán)</p>
<p>En el poema Dios sale por todas partes: Está presente en el templo, en la tierra, en las celebraciones litúrgicas, en la naturaleza, en la nostalgia. Todo en la vida de esa persona está hablando de Dios. Es el Dios vivo. En el poema sale 22 veces, tantas como todas las letras del abecedario (alefato hebreo). Número que indica la totalidad. Se trata de una presencia invasora.”En Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hech. 17,25).</p>
<p>Esta ausencia sentida de Dios corregirá en nosotros la misma idea de un Dios pequeño y ensanchará nuestra capacidad de Él. Purificará nuestra fe y excitará en nosotros el deseo de un Dios siempre mayor. “El que come tendrá más hambre y el que bebe tendrá más sed” (Eclo. 24,21).</p>
<p>Volvamos al texto. El salmista ha ido a buscar el agua donde la ha encontrado otras veces y no le ha sido posible; en cambio la ha encontrado donde no la esperaba. Esto no es nuevo en la Biblia. Escuchemos este relato: I Rey. 19,11-12: “Sal fuera y permanece en el monte esperando a Yavé, pués Yavé va a pasar. Vino primero un huracán tan violento que hendía cerros y quebraba las rocas; pero Yavé no estaba en el huracán. Después hubo un terremoto, pero tampoco Yavé estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yavé no estaba en el rayo. Y después se sintió el murmullo de una suave brisa”. </p>
<p>El huracán, el terremoto y el fuego eran signos de la manifestación de Dios “en otro tiempo” Y Elías se empeñaba en querer encontrar a Dios donde siempre lo había encontrado. Por tres veces tiene que sentir Elías su ausencia. Después, derrumbados todos los esquemas conocidos, lo encuentra en la “suave brisa. </p>
<p>Lo contrario a un viento huracanado es un viento que “acaricia”. Lo contrario al fuego es un viento que “refresca”. Lo contrario al terremoto es “un movimiento suave” que calma y tranquiliza. Y así en esta suave brisa que acaricia, refresca y tranquiliza es Dios. Dios es NOVEDAD. </p>
<p>Y precisamente por no conocer el proceder de Dios, muchas veces nos vemos privados de su presencia. </p>
<p>“Del lado del sur, del lado del norte y del mediodía, </p>
<p>Busqué la voz de mi amado. Pero su luz no venía. </p>
<p>¡Y no vi que me tenía toda su luz anegado!” (Pemán). </p>
<p>Tal vez hayan sido los santos los que mejor han entendido este salmo. El salmista está atormentado por la sed. De repente, percibe un rumor de agua que crece a medida que se va acercando. Allá, a las faldas del Hermón, una caída violenta de agua, una cascada, una catarata. Las montañas multiplican y agigantes el eco de la caída. El agua, que se había convertido en una obsesión por la sed devoradora, puede más que su propio instinto de conservación. El salmista se siente arrollado, engullido por las aguas torrenciales de Dios. Imposible resistir a su fascinadora atracción. Mejor que seguir viviendo sin beber, prefiero morir bebiendo el agua seductora de Dios. </p>
<p>“Descubre tu presencia </p>
<p>y máteme tu vista y hermosura; </p>
<p>mira que la dolencia de amor, </p>
<p>que no se cura sino con la </p>
<p>presencia y la figura”. (San Juan de la Cruz) </p>
<p>Y comenta el santo: El alma acepta la muerte como precio de ver la hermosura de Dios. La vista de Dios mata al hombre. El alma considera a la muerte como amiga, como esposa y con su recuerdo se alegra como si fuera el día de su boda. </p>
<p>“Del agua de la vida </p>
<p>Mi alma tiene sed insaciable… </p>
<p>Desea la salida de este cuerpo miserable </p>
<p>Para beber de esa agua perdurable”… </p>
<p>Los santos no se mueren ni de enfermedad, ni de accidente ni de vejez. Se mueren de sed. Y no de sed de agua sino de sed de Dios. </p>
<p>v. 9 “De día el Señor me hará misericordia, de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida”.</p>
<p>El día es el tiempo propicio para que Dios mande la salvación. De día Dios envía su “hesed” “La fidelidad es u atributo personificado, una cuasi “hipóstasis” siempre a las órdenes de Dios, como lo sería un funcionario real perpetuamente a su servicio” (Tournay). La noche es tiempo de prueba, por eso es tiempo de súplica.</p>
<p>“Por un lado está la súplica ininterrumpida, una plegaria sin pausas, desgarrada y dramática; por otro lado, está Dios que, aun pareciendo ausente, en realidad está vivo y operante” (Ravasi).</p>
<p>A la súplica del salmista responde Dios con la misericordia, y el salmista, a su vez, responde con la alabanza: será el ritmo del día y la noche.</p>
<p>“El Dios de mi vida”- El único capaz de dar vida. La oración del salmista está penetrada de una fe existencial. Mas que con las palabras el salmista pide con todo su ser abierto a Dios.</p>
<p>V. 10-11 Diré a mi Dios: “Roca mía, ¿por qué me olvidas? ¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo? Se me rompen los huesos por la burla del adversario; todo el día me preguntan ¿dónde está tu Dios?</p>
<p>Enseguida retorna la pena activada por la burla de los enemigos. El título “peña mía” encaja con el paisaje del salmo. Lo que más le duele es el atentado al honor de su Dios, el mofarse de su Dios. Este dolor es tan grande que le descoyuntan los huesos.</p>
<p>v. 12 “¿Por qué te acongojas, alma mía, ¿por qué te turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: Salud de mi rostro, Dios mío”.</p>
<p>Este estribillo tiene ahora otro significado que el primero. Ahora lo pronuncia con una voz más fuerte y segura.: “al salmista todavía le queda en su dolor: la gracia, la oración y la esperanza” (A. Churaqui).</p>
<p>43,1 Hazme justicia, OH Dios, defiende mi causa”.</p>
<p>El salmista apela a la justicia de Dios. Dios es justo y ama la justicia. La fe bíblica no es un narcótico. Es lucha, búsqueda, protesta, demanda, es definitiva, justicia.</p>
<p>43,3 “Envía tu luz y tu verdad”.</p>
<p>La luz es señal de benevolencia divina y respuesta positiva al fiel. Verdad es fidelidad. Son personificaciones que han de escoltar al desterrado y conducirlo de vuelta al templo.</p>
<p>43,4 “Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría”</p>
<p>En el camino hacia Dios ha habido un progreso: Monte, templo, altar. Han sido distintas etapas por recorrer. La última etapa ha sido el abrazo, la intimidad recuperada con Dios, antes lejano y silencioso y ahora tan cercano. AL final, la alegría desbordante. “Al Dios de mi alegría” hay que traducir literalmente así: A Dios “la alegría de mi júbilo”. Es una expresión semita para expresar el superlativo. Dios es la plenitud de la alegría.</p>
<p>Al final, el mismo estribillo. Pero ahora totalmente nuevo. Con las mismas palabras ahora suena a gritos de triunfo. No han cambiado las palabras. Lo que ha cambiado es la situación interna del salmista.</p>
<p>Transposición cristiana.</p>
<p>1.- El salmo vivido por Jesús. Jesús, cuando rezaba, ¿no sentía sed de Dios? ¿No era el Padre su riego vital? En Getsemaní y en la Cruz las olas del designio del Padre “le han arrollado”. Al fin muere de sed. El Padre, por un momento, guardó silencio. Después habló, gritó, resucitándolo de entre los muertos.</p>
<p>¿Dónde está tu Dios? Es la gran pregunta que nos hacen todos los días. No entremos en discusiones. Lo mejor es poder decir: no te lo voy a demostrar, pero sí te lo voy a mostrar a través de mi vida. </p>
<p>“En la órbita de la tierra hay perihelio y afelio: un tiempo de máxima aproximación al sol y un tiempo de máximo alejamiento. Algo parecido ocurre con la mente respecto de Dios. Hay épocas de gran fuga de lo divino, en que esa enorme montaña de Dios llega casi a desaparecer del horizonte. Pero al cabo vienen sazones en que súbitamente, con la gracia intacta de una casta virgen, emerge el acantilado de la divinidad. Y se grita: ¡Dios a la vista! (Ortega y Gasset). </p>
<p>Dudas de fe. </p>
<p>“El lugar de Dios en mi alma está vacío, en mí no hay ningún Dios”. (Carta de Teresa de Calcuta en 1961). </p>
<p>“Santa Teresita tiene la sensación de que, tras la muerte, sólo le espera la nada”. </p>
<p>Libro: Una luz en la noche. Autor: Jean-Francois Six´).</p>
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		<title>Las Comunidades Cristianas se nutren de la Palabra de Dios. Domingo II del Tiempo Ordinario. Ciclo B</title>
		<link>https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/14/las-comunidades-cristianas-se-nutren-de-la-palabra-de-dios-domingo-ii-del-tiempo-ordinario-ciclo-b/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lorena]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Jan 2018 12:49:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mirar solo a Jesús ¿Qué vieron aquellos primeros discípulos? Estaban en el desierto. Jesús no tenía nada: ni fama, ni casa, ni dinero. Sólo su persona. ¡Nada más! Y ¡Nada menos!. Algunos ya vamos siendo mayores. Muchos años, muchos días, muchas horas tenemos ya acumuladas en nuestra historia. Pero hay una hora que destaca por [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Mirar solo a Jesús ¿Qué vieron aquellos primeros discípulos? Estaban en el desierto. Jesús no tenía nada: ni fama, ni casa, ni dinero. Sólo su persona. ¡Nada más! Y ¡Nada menos!. Algunos ya vamos siendo mayores. Muchos años, muchos días, muchas horas tenemos ya acumuladas en nuestra historia. Pero hay una hora que destaca por encima de todas: aquella hora que tuvimos la suerte de encontrarnos vitalmente con Jesús de Nazaret. El que ha vivido con intensidad “esa hora” no tiene por qué tener miedo a ninguna hora , ni siquiera a la última. “Aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque Tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan” (Salmo 23).</p>
<p><strong>Evangelio: Jn 1, 35-423</p>
<p></strong>En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: «Venid y lo veréis.» Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).</p>
<hr />
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<p>Esta página del evangelio de Juan, da la impresión de que está escrita recientemente, de modo que la tinta no acaba de secarse. Así de actual, así de novedosa, así de bella. Podemos descubrir en ella: dos preguntas, una invitación y una constatación.</p>
<p><strong>1.- Dos preguntas. Una es de Jesús: Otra de los discípulos. Pregunta de Jesús: Qué buscáis? </strong>Como vemos, Jesús no pregunta por el tiempo, ni por la marca del coche, ni menos por el dinero que tenemos en la cartilla del banco. Jesús va al grano. Lo que le interesa es la vida. Y nos pregunta hoy a nosotros: Tú, ¿qué andas buscando en la vida? En dos palabras se ha metido dentro del corazón de cada persona. Porque la vida es zozobra, duda, inquietud, búsqueda. Porque tenemos muchas preguntas que no tienen respuesta; muchos problemas que no podemos solucionar; mucho dolor que no tiene alivio; en definitiva, todos tenemos un deseo inmenso de ser felices y nunca lo conseguimos. Somos eternos insatisfechos. La pregunta de los discípulos es también muy interesante: Maestro, ¿dónde vives? Naturalmente que no se trataba de localizar el lugar de su residencia sino su estilo tan peculiar que llevaba Jesús. Podríamos decir: Maestro ¿ por dónde se mueve tu vida? ¿En qué esfera divina te sitúas? ¿qué es lo importante para ti? ¿En qué empleas el tiempo? ¿Qué ocurre en ti cuando pasas noches enteras en oración con el Padre?</p>
<p><strong>2.- Una invitación: Venid y lo veréis. </strong>A las pregunta de los discípulos, Jesús no contesta con normas, reglamentos, razones especulativas. Contesta con una invitación: VENID Y VERÉIS. Y ¿qué vieron? ¿qué sintieron? ¿qué palparon? ¿qué experimentaron?. El texto no dice nada. Pero lo que sucedió fue que, a medida que caía la tarde y el sol se iba ocultando por las montañas de Judea, cada vez se les hacía más difícil arrancarse de su PERSONA. Estamos en el desierto. Allí Jesús no podía ofrecer nada: ni casa ni apenas alimentos. En la desnudez del desierto sólo podía ofrecer su presencia, su cercanía, su hechizo , su misterio, su atracción irresistible. Por eso, “se quedaron con Él”. Los cristianos nos jugamos todo a una sola carta: Jesús. Cuando buscamos otra cosa nos equivocamos.</p>
<p><strong>3.- Una constatación: Eran las cuatro de la tarde. </strong>El que escribe este evangelio es Juan, un ancianito de muchos años. En su larga experiencia puede contarnos muchas cosas. Otras se le han olvidado. Pero conserva fresca la memoria para decirnos exactamente la hora en que Jesús le llamó. Esa hora ha dado sentido a todas las horas de su vida. En su ancianidad, todavía conserva el encanto de su mirada, la dulzura de sus palabras, la majestuosidad de su semblante, la armonía de su vida, la presión de su mano, el latido de su corazón y el estremecimiento de su ser con sólo pronunciar su nombre. A lo largo de nuestras vidas han pasado muchas horas, unas mejores y otras peores, pero lo que nunca podemos olvidar es esa hora en que Jesús nos miró y nos dijo: “Venid conmigo.” Es la hora que ha dado sentido a todas las demás horas de la vida.</p>
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<p><strong>PREGUNTAS</p>
<p></strong>1.- ¿Qué voy buscando en la vida? ¿Estoy contento con lo que hago? Y esto que hago, ¿me realiza como persona?</p>
<p>2.- ¿Cuán es ahora mismo el Dios de mi vida? ¿El Dios de la ciencia o el Dios de la experiencia? Sé cosas de Dios, pero ¿He sentido gusto al estar con Él?</p>
<p>3.- ¿Cuál ha sido la hora más importante de mi vida? ¿Cuánto duró el tiempo que esa hora me hizo feliz?</p>
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<p><strong>ESTE EVANGELIO EN POESÍA SUENA ASÍ:</p>
<p></strong></p>
<p>Con aquellos dos discípulos,</p>
<p>hoy, salimos a tu encuentro.</p>
<p>Vamos buscando, Señor,</p>
<p>un respiro de aire fresco.</p>
<p>Frente a un mundo “consumista”,</p>
<p>que no colma nuestros sueños,</p>
<p>queremos dar a la vida</p>
<p>un sentido verdadero.</p>
<p>Creemos, Señor, que Tú</p>
<p>eres el mejor Maestro.</p>
<p>Soñamos pasar contigo</p>
<p>nuestra vida y nuestro tiempo.</p>
<p>“Venid y veréis”, nos dices.</p>
<p>Os contaré mis secretos.</p>
<p>A tu lado descubrimos</p>
<p>tu vocación de Cordero.</p>
<p>Tu vida tuvo sentido</p>
<p>por entregarla en silencio</p>
<p>porque dejaste en la Cruz,</p>
<p>tu corazón siempre abierto.</p>
<p>Ahora ya comprendemos</p>
<p>que el amor es tu proyecto.</p>
<p>“Tocados”, Señor, por Ti,</p>
<p>vamos en tu seguimiento.</p>
<p><strong>Queremos, Señor, vivir</p>
<p>con tus mismos sentimientos,</p>
<p>Ser, como Tú, para todos</p>
<p>un pedazo de pan tierno.</strong></p>
<p><em><strong></p>
<p>(José Javier Pérez Benedí)</strong></em></p>
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<p><a href="/wp-content/uploads/sites/4/2018/01/063_20180114-1.pdf">»DESCARGAR ARCHIVO EN PDF</a></p>
<p>La entrada <a href="https://diocesistarazona.org/blog/2018/01/14/las-comunidades-cristianas-se-nutren-de-la-palabra-de-dios-domingo-ii-del-tiempo-ordinario-ciclo-b/">Las Comunidades Cristianas se nutren de la Palabra de Dios. Domingo II del Tiempo Ordinario. Ciclo B</a> se publicó primero en <a href="https://diocesistarazona.org">Diócesis de Tarazona</a>.</p>
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