En Cartas del Obispo, Cartas dominicales

Queridos hermanos y amigos:

Quiero seguir con el tema que este mes centra nuestra atención y el de toda la Iglesia: “El Mes Misionero Extraordinario”. Hoy quiero destacar cómo nuestra diócesis de Tarazona ha sabido a lo largo de la historia y sabe, también ahora, acoger la llamada misionera.

Han sido muchos los diocesanos que en su vida han escuchado la llamada del Señor a ir a anunciar el Evangelio de Jesucristo; podríamos hacer un recorrido por los cinco continentes y encontrar las huellas y la presencia de sacerdotes, religiosos y religiosas e incluso laicos que de los distintos lugares de nuestra diócesis partieron un día a distintos países del mundo con la alegría de dar testimonio de su fe.

Incluso hoy en día, a pesar de lo pequeña que es nuestra diócesis, encontramos a un buen grupo de diocesanos turiasonenses que siguen en distintos países como misioneros y misioneras. E, incluso, estamos desde hace años, como todos bien sabéis, colaborando y sosteniendo nuestra querida parroquia de Santa Mónica en Cochabamba (Bolivia).

 

Quiero hoy resaltar la figura del dominico turiasonense Fernando Sainz Morales que nació en nuestra Diócesis el 30 de mayo de 1832 y que fue bautizado al día siguiente en la Catedral de Tarazona. El padre Fernando llegó a Taiwán el 5 de mayo de 1859, hace justamente 160 años, acontecimiento que la comunidad católica de Taiwán considera como el inicio de su evangelización. El 15 de junio pasado, una delegación de veinticinco personas de Taiwán, encabezadas por el arzobispo de la diócesis de Kaohsiung, Mons. Peter Liu, visitó la Catedral de Tarazona, donde se encuentra la pila en la que recibió el bautismo el P. Fernando. Tuve el honor de recibirles en la Catedral y acompañarlos durante su visita. El arzobispo Mons. Peter Liu, me invitó a visitar Kaoshiung motivo entre otros de mi reciente visita a China y Taiwán. Allí he podido comprobar la gran tarea evangelizadora que el P. Fernando llevó a cabo a pesar de que desconocía el idioma y sólo contaba con un pequeño grupo de laicos. Fue el impulsor de la primera iglesia católica en Taiwán, hoy catedral de Kaohsiung, dedicada a la Virgen del Rosario. Al sur de Taiwán realizó un amplio trabajo en lo social con la organización de la población en núcleos, destacando la población de Whanchín, donde el 90% de sus habitantes siguen siendo católicos, frente a la minoría católica del país. Allí levantó una iglesia dedicada a la Inmaculada hoy Basílica Menor, y para atender esta iglesia construyó un convento de Dominicos. A los 160 años de su llegada a Taiwán la gente lo recuerda y agradece a Dios todo el esfuerzo que hizo en tiempos recios y difíciles para evangelizar. Me llenó también de gran alegría visitar el convento “Madre de Dios” de las M.M Dominicas en Whanchín. Un convento lleno de vida, con una comunidad de 34 religiosas, la mayoría jóvenes y de distintas nacionalidades. De España había cuatro y una de nuestra diócesis, la Hermana Felisa Serrano de Mesones de Isuela.

Siguiendo el ejemplo del P. Fernando y el de tantos misioneros de nuestra Diócesis de Tarazona a lo largo de la historia, tenemos un motivo grande de agradecimiento a Dios por la entrega de sus vidas en la propagación del Evangelio. Deseo profundamente que este mismo entusiasmo esté presente también ahora en todos nosotros no sólo a lo largo de este mes de octubre, mes misionero extraordinario, sino siempre.

Con mi afecto y bendición

+ Eusebio Hernandez Sola, OAR

Obispo de Tarazona

 

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