En Cartas dominicales

Queridos hermanos y amigos:

Coincide hoy la solemnidad de la Inmaculada con el segundo domingo de Adviento. Cuando se da esta circunstancia la fiesta de la Virgen pasa al día siguiente, o sea el lunes, pero la Virgen María en su misterio de su Inmaculada Concepción es la patrona de España y por ello la Santa Sede ha concedido este año a las diócesis españolas poder celebrar la fiesta de María en este domingo.

La Inmaculada Concepción es un dogma de fe que se promulgó en el año 1854 por el papa Pío IX. El Papa recogía con la promulgación de este dogma el deseo y el anhelo de tantos cristianos que, a lo largo de los siglos, habían creído firmemente en este misterio. España desde la antigüedad se había distinguido entre todos los pueblos cristianos por defenderlo.

El dogma explica que María es la única persona en la historia de la humanidad que nació sin pecado original. En el designio amoroso de Dios, Él pensó en María para ser su madre incluso antes de nacer. Por ello, el Señor, la prepara de forma especial y le concede la gracia de nacer sin ningún tipo de mancha, es decir, sin pecado original. Todos ser humano nacemos con esa tendencia al pecado, que nos limpia el bautismo. Pero, Dios ha querido que la madre de Jesús no fuese víctima de ese pecado original.

Es lo que repetimos cuando rezamos el Ave María: “Gratia plena”, “llena de gracia”. Y, por eso declaramos: “Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus”. “El Señor está contigo, bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús”.

La Virgen María en su misterio de la Inmaculada Concepción fue proclamada, el 25 de diciembre de 1760, patrona de España por el papa Clemente XIII mediante la Bula Pontifica “Quantum Ornamenti”. De esta forma, se daba respuesta al sentir mayoritario del pueblo español que, en tantas instituciones, ayuntamientos y otras asociaciones defendían con un solemne voto este misterio. El rey Carlo III fue el que solicitó este patronazgo.

Pasado el tiempo, cuando Pío IX define el dogma, el 8 de diciembre de 1854, hace construir en la Plaza de España de Roma el monumento a la Inmaculada. Al bendecir la imagen, declaró al embajador español: “Fue España la nación que trabajó más que ninguna otra para que amaneciera el día de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María”.

María Inmaculada forma parte, por lo tanto, de nuestras raíces cristianas. Este deseo y anhelo de tantos españoles, además de ser un sentimiento religioso, impulsó a lo largo de la historia tantas iniciativas sociales y culturales que se plasmaron en universidades, en centros sociales, hospitales y un largo etcétera.

Es el impulsó que, también ahora, nosotros debemos mantener. Nuestra fe y nuestra devoción a María Inmaculada nos debe ayudar a encontrar las expresiones concretas de servicio a nuestra nación.

En este día pedimos especialmente por España, por la paz en todos sus territorios, por el bienestar de todos los ciudadanos, especialmente por lo que más sufren o pasan por mayor necesidad.

Hacemos nuestras las palabras que cantamos en su himno:

 

“Patrona augusta de España, purísima Concepción,

escucha nuestras súplicas protege a tu nación.

Pilar de nuestra fe, clave de nuestra historia,

prenda de nuestra gloria y bienestar,

por ti, por ti esperamos siempre, siempre triunfar,

siempre vivir en paz”.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

 

 

 

 

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