En Cartas del Obispo

Queridos hermanos y amigos:
El próximo domingo, 28 de junio, es un día de fiesta para nuestra diócesis de Tarazona, ya que tres de nuestros seminaristas recibirán la ordenación diaconal, después de haber concluido sus estudios filosóficos y teológicos.

Son Henry Joel Medina, Jorge Iván Rodas y José Rodrigo Montoya. El año pasado fueron instituidos en los ministerios de Lector y Acólito, el domingo 9 de junio, solemnidad de Pentecostés.
Jorge Iván y José Rodrigo iban a recibir la ordenación el pasado mes de marzo, pero la situación en la que vivíamos aquellos días hizo que se retrasara esta celebración. Ahora, se une a ellos Henry que ha concluido sus estudios en este mes de junio.

La ordenación diaconal es un paso importante en su camino para recibir el presbiterado. Por otra parte, es un sacramento que permanece para siempre, por lo que un presbítero o un obispo sigue siendo diácono toda su vida.

La característica principal del ministerio del diaconado es el servicio. Cuando los Apóstoles deciden crear este ministerio (Hechos 6, 1-7) adoptan como nombre el de “diácono” que es una palabra griega que significa “servidor”; por ello, el que lo recibe debe identificarse con Cristo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10, 45).

Esta característica fundamental de ser servidor es la que deben vivir, ya no sólo mientras sean diácono, también cuando reciban el ministerio presbiteral. La ordenación de estos diáconos, a su vez, nos recuerda a los que ya somos sacerdotes lo que un día recibimos y aceptamos vivir.

Este servicio que se asume en la ordenación diaconal tiene dos direcciones: Una dimensión que podemos llamar “vertical” y otra dimensión “horizontal”. La primera hace referencia al servicio a Dios. Servir es querer vivir obedeciendo a Dios siempre y a sus planes y dándole culto. El diácono debe poner en el centro de su vida a Dios, debe vivir para Él y en Él. A la vez, están llamados a darle culto, para que cada día se haga más fuerte en cada uno de ellos la unión con Dios. La oración de la Liturgia de las Horas, la oración personal, el ejercicio litúrgico propio del diácono les ayudará a vivir la relación de amor con la Trinidad y, a su vez, les fortalecerá para el otro servicio “horizontal”.
La dimensión “horizontal” es servir a las personas y a las comunidades donde ejerzan su ministerio. El modelo de este servicio es el mismo Cristo que es el diácono por excelencia. A Él se le aplica, en este sentido, el nombre “siervo”, tomado de la profecía de Isaías y que reproduce el evangelista: “He aquí mi Siervo a quien elegí, mi Amado en quien mi alma se complace…” (Mateo 12, 15-21). Servicio que es una donación total de sí mismo.

Pero, a su vez, la ordenación de unos diáconos es también una invitación a que toda la Iglesia se comprenda a sí misma como una “diaconía”, es decir, como una servidora que ejerce el servicio en todas sus acciones. Para ello, además de mirar a Cristo, miramos a María, Ella es prototipo y modelo de la Iglesia en la fe y en la caridad. Ella se llama a sí misma “sierva del Señor”. Su servicio consiste en vivir precisamente como la esclava que hace lo que Dios le pide, aún, cuando la voluntad de Dios pudiera no coincidir exactamente con la suya propia. Por eso pedimos para todos nosotros, pero especialmente hoy para Henry Joel Medina, Jorge Iván Rodas y José Rodrigo Montoya, la grandeza de la fe de la Santísima Virgen en su “fiat”, la respuesta afirmativa al Señor de la vida.

Dadas las medidas que todavía debemos seguir, la celebración de las ordenaciones en la Catedral se verá reducida a un aforo de 75 personas y seguiremos todas las indicaciones higiénicas señaladas para las celebraciones en este momento. Esto no impide que todos os unáis espiritualmente a ella y especialmente elevemos nuestra oración por nuestros hermanos que recibirán la ordenación diaconal. Y les felicitamos ya desde ahora y les animamos a ser fieles a este compromiso espiritual y eclesial que asumen con gran generosidad.
Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

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