En Cartas del Obispo, Cartas dominicales

Celebramos este tercer domingo de Cuaresma el Día de Hispanoamérica. Quiere servir para que recordemos a nuestros misioneros, sacerdotes, religiosos, seglares que han dejado sus casas para responder a la llamada de la misión en el continente Hispanoamericano. Ahí siembran y comparten la fe con las comunidades cristianas que siguen a Cristo.

El lema de este domingo dice: Arriesgan su vida por el Evangelio. Su tarea en la misión tiene su inicio en la entrega de su vida a Cristo, sienten la llamada de la Iglesia a extender el Reino y para ello arriesgan su vida, también físicamente, por el Evangelio, por Cristo, para completar en su carne, lo que falta la pasión de Cristo. (Col 1, 24). Por eso en el cartel que anuncia esta jornada está junto al lema una Cruz de Cristo, fuente de amor y de vida y, por tanto, fuente de la entrega de los misioneros. Sin duda este Cristo en la Cruz es la fuerza que tienen los misioneros para arriesgar su vida por el Evangelio. Ellos no saben de comodidades, de días ociosos, de falta de fuerzas. La misión requiere tanta entrega que todo el tiempo y la persona son para anunciar el Evangelio.

Junto a la cruz del cartel hay una mano colocando una flor. Así nos indica que la Cruz es fuente de vida y esperanza, que no es la historia de un fracaso, sino de un triunfo. La Cruz de Cristo siembra siempre vida. Donde ella está, es siempre primavera de la esperanza, es luz en la oscuridad. Da gusto ver siempre a los misioneros transmitiendo entusiasmo, confianza en las personas y en el futuro. ¡Qué bien nos viene a nosotros! Que muchas veces parece que arrastramos nuestro ser creyente. Nos parece una carga, más que fuerza para la vida, para ejercer la caridad, para ver en el otro un hermano. El riesgo es algo que está lejos de nosotros, acomodados en nuestra vida más o menos fácil, en nuestra fe, a veces sin ningún brillo, sin cruz, sin la cruz de cada día. Como nos dice San Pablo, en la segunda lectura de este domingo, “nosotros predicamos a Cristo crucificado, que para los llamados es fuerza de Dios y sabiduría de Dios”. (I Cor, 1, 23-24).

La vida encuentra su sentido pleno en el amor, en saber gastarlo y desgastarlo por los demás. Esto se consigue renunciando a nuestras seguridades, yendo ligeros de equipaje, agarrándonos a la Cruz de Cristo. Con palabras del Papa Francisco “La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. Cuando la iglesia convoca la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la realización personal: Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad, que la vida se alcanza y madura a medida que se entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión”. (Evangelii Gaudium 10).

Deseamos lo mejor para todos los misioneros de Hispanoamérica, recordamos en especial a nuestra misión en Cochabamba rezamos por ellos. Que Cristo sea su fortaleza.

+Vicente Rebollo Mozos.
Obispo de Tarazona

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