En Cartas del Obispo, Cartas dominicales

El próximo miércoles comienza el mes de mayo, mes de las flores, el mes de María por excelencia. Los cristianos, en especial los de España, llevamos muy dentro la devoción a María. El 9 de noviembre del año 1982, cuando el Papa San Juan Pablo II terminó su primer viaje apostólico a nuestro país, se despidió de todos en el aeropuerto de Santiago de Compostela, definiendo a España como tierra de María, “hasta siempre España, hasta siempre tierra de María. Es tan grande el número de iglesias, parroquias, ermitas dedicadas a la Virgen María a lo largo de toda la geografía, que fue lo que le permitió usar esa expresión.

También lo podemos decir nosotros de nuestra diócesis de Tarazona. Es tierra de María porque si nos fijamos en el número de parroquias dedicadas a nuestra Madre María contamos hasta 66 lo que supone que el 47,5% de todas; a este número habría que añadir ermitas, santuarios u otros lugares de culto. Las advocaciones son muy variadas, la más abundante es la de la Asunción de María con 27 parroquias, luego es Santa María o Santa María la Mayor con 10, seguido de la Inmaculada con cinco. Otras son la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Presentación, la Purificación, Nuestra Señora de Los Ángeles, de los Remedios, del Castillo, de la Esperanza, de las Peñas. Como advocaciones más curiosas, la de Nuestra Señora de la Leche o la de Nuestra Señora de los Dones. Hasta la Catedral está dedicada a la Virgen de la Huerta.

Un gran abanico de nombres y de templos que reflejan el amor a María de nuestra gente y la importancia que damos a la Virgen en nuestra vida cristiana. Sería muy interesante saber por qué en nuestras parroquias se eligió a María como patrona y por qué bajo ese nombre. Quizá no sea posible, pero sí que es de aplaudir y agradecer que nos haya dejado tan metido en nuestro corazón esta cercanía y este amor a María.

Cuánto bien nos hace querer a la Virgen. Cómo nos ayuda a sentir cerca a su hijo Jesús y así vivir fieles a sus enseñanzas evangélicas. Pocas veces aparece María en los Evangelios, pero en los momentos que aparece, los gestos que realiza y las palabras que pronuncia son la guía más fuerte para poder seguir a Jesús. Mirando a María vemos el amor de Dios en nuestras vidas y encontramos las fuerzas para amarnos entre nosotros y perdonarnos.

Ojalá que sigamos cultivando mucho nuestra devoción a María. Ojalá la transmitamos a los niños y jóvenes. Qué gran legado sería transmitirles nuestro amor a María, que sepan honrar a nuestra Madre, que cuiden la celebración de su fiesta, que conozca las oraciones de nuestra espiritualidad popular, nuestras canciones. Que quiera mucho nuestras imágenes de María porque a través de ellas, quieren a la misma Madre de Dios y a Dios mismo. El que aprende y vive la devoción a María desde niño siempre tendrá la referencia necesaria para vivir como buen cristiano.

Le pedimos a María que nos siga ayudando a transmitir la fe a todos, que siga siendo la Estrella de nuestra evangelización.

+Mons. Vicente Rebollo Mozos.
Obispo de Tarazona

Teclea lo que quieres buscar y pulsa Enter